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martes, 23 de diciembre de 2008

Stephen King's The Stand

Recuerdo que, cuando era un niño pubescente de gustos simples, disfruté de la miniserie de The Stand. Así es que hace cosa de un año la compré a 70 pesos en un puesto de películas usadas, sólo por pura nostalgia. Chistosamente, la dejé guardando polvo durante todo este tiempo y, ahora que me decidí a verla, me dieron ganas de someterme a un transplante experimental de ojos. La verdad, no esperaba gran cosa de esta película, pero al menos esperaba algo. Stephen King nunca ha sido un escritor particularmente brillante, pero algunas de las películas basadas en sus libros me han llegado a entretener. IT, Rose Red y Cat's Eye son filmes que, aunque mediocres, cumplen con su función, sacándote una risa o dos y engañando al aburrimiento por un rato. Por supuesto que Creepshow, Carrie y The Shining (la de Kubrick), se cuecen aparte debido al sentido que le dieron sus respectivos directores; pero el caso es que, por lo general, Stephen King tiene cosas que, de alguna u otra manera, pueden resultar entretenidas y a veces hasta interesantes (sobre todo por su psicología*).

No es así con The Stand. Esto es mierda extratóxica.

Basada en el libro de más de mil páginas, The Stand es el equivalente a un baño en las heces diarreicas de cien ñus, coronado con un barril de mayonesa cosecha de 1998, los gusanos de la tumba de Fidel Velázquez y el fango ése que utilizan en los rituales del Niño Fidencio.

OK, quizás exagero, pero el punto es que ésta es una muy mala película. Déjenme explicarles.

The Stand es una miniserie en tres partes de hora y media cada una que narran el combate final entre el bien y el mal en un escenario postapocalíptico, donde una supergripa creada artificialmente en un laboratorio gringo se sale de control e infecta a la población mundial, matando al 99.9% de los seres humanos en unas cuantas semanas.

Sí, nunca habíamos escuchado algo así antes, ¿verdad?

Como sea, algunos cientos de personas sobreviven por causas aparentemente no biológicas. Todas ellas fueron elegidas por dios y por el diablo para repoblar el planeta. Pero no hay espacio para dos facciones de como 200 personas cada una en un mundo de miles de millones de kilómetros cuadrados de extensión. Tal vez sea porque todos los sobrevivientes son norteamericanos.

Nah, eso debe ser sólo coincidencia.

Hay varios personajes "importantes" aquí. Los principales son el tipo ése de CSI que parece doble de Michael Keaton, otro es un rockstar irritante, una chava que es toda ingenua y que no cumple con otro papel más que el de compañera sexual del clon de Keaton (pero que por algún motivo está presente en toda la película), un profesor universitario (el único personaje que me agradó), un sordomudo ateo, un retrasado mental, el que la hizo del Comandante Harbinger en Hot Shots! Part Deux, una vieja loca con una escopeta, otra vieja loca que es una especie de amante ambivalente del diablo, un geek enamorado de la chava ingenua aquélla (pero lleno de ira y venganza) y un demente piromaniaco conocido como Trashcan Man (el único nombre que recuerdo).

Pero los dos personajes líderes, los representantes de la santidad y la diablura, son los más chistosos de todos. Sólo vean a esta ruca:



No; en caso de que lo pensaran, ella no es el demonio. En realidad, es la "madre Abigail", una anciana decrépita de más de cien años que vive en una granja de maíz y que se la pasa hablando con Dios. O algo parecido. Ella posee la capacidad de contactar a todos los sobrevivientes "buenos" a través de sus sueños y, como Moisés, tiene la misión sagrada de conducirlos a la tierra prometida de Boulder, Colorado. ¿Por qué Boulder? Pues porque... porque... porque... ¿es un lugar bonito? Como sea, este personaje es bastante extraño y llega a tener su propio viaje al desierto, dejando a sus fieles seguidores solos nada más para resolver sus dudas personales.

Si no será una vieja perra egoísta. Regresa toda jodida y a punto de morir solamente para advertir que los malos pusieron una bomba en la casa donde se reúnen los "consejeros" del nuevo pueblo elegido. Un poco tarde; el sordomudo ateo se convierte en pollo Kentucky. Y, hablando del sordomudo ateo, hay una escena en particular que se me hizo muy antipática. El sordomudo le dice a la ruca mamona que él no cree en dios, y la vieja sólo le contesta con una risa condescendiente. Sí, bueno, después de todo lo que ha pasado -con la inmunidad inexcplicable al virus, los sueños y todo- es raro que no creyera en dios, pero ése no es motivo para burlarse de él. Eso es bastante típico del fanático religioso; no intenta comprender la posición de quien no comparte sus perspectivas, y sólo lo hace menos y se ríe de él en una triste demostración de inseguridad propia. Qué remedio, como quiera es obvio Abigail tenía sus dudas.

Pero eso no es nada. Randall Flagg -el mismísimo Lucifer y, según la explicación de Stephen King, es Hitler, Jim Jones, David Koresh, Stalin, Calígula, Torquemada, Bono, Prince y Robert Loggia juntos- es el líder de los malosos. Así es como aparece por primera vez en la serie:



No está del todo mal, con todo y efectos cheesy, especialmente cuando se ve como una sombra entre un campo de maíz y con un montón de ratas a sus pies. Sí podría ser un diablo en quien pueda creer. Pero, por desgracia, más adelante nos muestran su otro rostro:



¿Qué diablos es eso? ¿El príncipe de las tinieblas es un gringo redneck con el rostro semideforme, melena ochentera y que usa jeans, chaqueta de mezclilla y botas vaqueras? ¿Por qué retratan al demonio como un fanático de Mötley Crue? En cualquier caso, era 1994, y ya el hair rock estaba bien pasado de moda. Habría tenido más sentido mostrarlo con corpsepaint blackmetalero o como maricón rebeldoso tipo Marylin Manson. Hasta Alanis Morrisette habría sido una diabla más convincente que este tipo. Pero qué sé yo.

El detalle con este sujeto es que es un demonio muy idiota. Toda su inmemorial existencia y su experiencia boicoteando, pervirtiendo y torciendo obras buenas y divinas no parecen serle suficientes para escoger a un grupo decente de seguidores. Uno supondría que habría elegido a genios maquiavélicos, espías fríos y psicopáticos, asesinos profesionales y -¿por qué no?- a Bill Gates o a Carlos Slim, pero, en vez de ello, prefirió a un montón de monos analfabetas que sólo se preocupan por beber, coger e incendiar cosas. Hasta escogió mal a su novia, quien se terminó suicidando con un anticristo bebé en su vientre. Randall Flagg sencillamente es demasiado infantil y torpe para ser Satanás. ¿De verdad esperaban que un personaje así pudiera ser tomado en serio?



Tomando en cuenta esa última transformación de su apariencia, evidentemente no.

Bueno, para resumir lo que queda de historia: antes de morir, Abigail "profetiza" que cuatro miembros del consejo de goody goodies debe ir a Las Vegas (la capital del infierno, del vicio, del desenfreno, etc. donde viven los malos) y entregarse suicidamente a ellos en una especie de acto de fe. Los cuatro elegidos son el wey de CSI, el profesor, el rockstar baboso y un tipo gordo. En el trayecto, el de CSI se rompe la pierna en la escena de accidente peor actuada del mundo y deben dejarlo a su suerte, solito con el perro mascota del profesor (sí, obviamente el perro tiene que sobrevivir). Los otros tres se entregan a los seguidores del diablo en la escena más gay de toda la película:



Si un tipo joven con una guitarra tomado de la mano de dos hombres maduros se me acercara, yo también me sentiría tentado a dispararles. Pero no es lo que sucede. Flagg asesina al profesor porque le dijo que era un niño patético y los otros dos son llevados a la calle para una ejecución pública. Antes de eso, los mártires lanzan un grito de ayuda y un llamado a la sensatez que mueve algo dentro de uno o dos sujetos que se atreven a defenderlos. El diablo los mata. Pero luego sucede un milagro: Trashcan Man, un pirómano que se había salido de control, llega a la ciudad con una bomba atómica. Como fanático del fuego, lo único que quiere ver es la explosión más grande que pueda haber. Flagg le pide al comandante Harbinger que le dispare, pero repentinamente una mano dorada sale del cuerpo de los muertos y envuelve a la bomba, volando a todos los malos a venga a nos tu reino. El clon de Keaton es rescatado por el retrasado mental y ambos regresan junto con el perro a Boulder, y todos viven felices para siempre.

La lección última de toda la historia: a dios le gusta sacrificar gente buena nomás porque sí y matar a personas malas con bombas nucleares.

Por cierto que por ahí aparece Stephen King haciendo el papel de un pueblerino bonachón que habla, se mueve y se ve como un idiota. Es difícil determinar si en realidad estaba actuando o no.

Como sea, para los estándares de las miniseries de Stephen King (IT, The Dead Zone, Rose Red, The Langoliers) -que nunca son demasiado altos, pero al menos uno sabe que puede perder el tiempo más o menos a gusto con estas cosas- The Stand sobresale por su podredumbre exagerada. Si tuviera que escoger entre volver a ver esta serie o tragarme un lucero del alba... probablemente volvería a ver la serie, pero el punto es que sigue siendo una asquerosidad. Evítenla a cualquier costo.

P.D. ¿Cuándo podremos ver una película en donde el perro y el retrasado mental se mueran? Honestamente, el que siempre tengan que sobrevivir es uno de los clichés más irritantes en la historia del cine.

*Es en serio. A veces las películas más estéticamente chafas son las más interesantes desde la perspectiva psicológica.

martes, 11 de noviembre de 2008

Dos filmes animados

A Scanner Darkly. Agarré esta película más que nada porque la encontré a 45 pesos y, aunque en general no me gustan los filmes de junkies, quise darle una oportunidad. Después de todo, está basada en una novela de Philip K. Dick y, aunque no he leído nada de él, sólo escucho buenas cosas de sus obras y me gustó la película de Blade Runner. El tipo que dirigió esto es el mismo de Waking Life y también aquí utiliza la animación por rotoscopio con ese estilo medio onírico, el cual supongo que es apropiado, porque da la impresión de que la película es un trip de ácido continuo. Pero, la verdad, no me gustó mucho. Es pretenciosa e intencionalmente no se le dio mucha propaganda, con la finalidad de convertirla una especie de obra de "culto", similar a Waking Life, a pesar de que incluye a actores bien conocidos. Como que intenta darle mucha profundidad a los asuntos que trata, pero la verdad es que no lo logra. Los temas ya son algo trillados a estas alturas: confusión de realidad y fantasía, escisión de la personalidad, relaciones decadentes entre junkies, la destrucción de un hombre por parte de otros para lograr un "bien mayor", etc. Los twists son inverosímiles y lo único que esta cosa consigue hacer bien es crear una imagen de un trip alucinógeno que consume por completo al drogadicto. Pero, por lo demás, equis.


Batman: Gotham Knight. Éste sí me dejó feliz. Incluye 6 cortos de alrededor de 12 minutos cada uno, que cuentan historias situadas entre Batman Begins y The Dark Knight. Aquí participa David Goyer -uno de los guionistas de esas dos películas- además de Josh Olson (A History of Violence) y otros escritores de cómics con cierto reconocimiento, como Brian Azzarello, Greg Rucka y Alan Burnett. Cada corto tiene su estilo propio y todos ellos fueron dirigidos por japoneses, así que pueden estar seguros de que sí hubo inversión en calidad aquí. Como las películas, tienen su profundidad, aunque no pretenden mucho: en un corto, Batman es visto a través de los ojos de unos adolescentes (como mito y como hombre); otro indaga un poco más en el pasado de Bruce Wayne y el entrenamiento que llevó con una mujer faquir para poder controlar su dolor; también se ve a Batman a través de los ojos de los subordinados de Jim Gordon; y, para quienes esperaban ver más de Scarecrow, aquí vuelve a aparecer junto a Killer Croc. Sí hay algunas inconsistencias con respecto a la historia que siguen las películas (en algunos episodios Batman utiliza un traje blindado y en otros usa vil tela; y, según uno de estos cortos, Bruce Wayne utilizó su nombre y dinero mientras entrenaba en el extranjero, cosa que contrasta con lo ocurrido en el primer filme), pero sólo son detalles sin importancia. En general, estos son muy buenos cortos y, siendo Batman mi héroe favorito desde la infancia, los disfruté mucho.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Movies

Youth without Youth. Agarré esta película del estante de Blockbuster porque se me hizo interesante la descripción y porque la había dirigido Francis Ford Coppola. Luego, durante los créditos iniciales, leí que estaba basada en una historia de Mircea Eliade. Tiene sentido; sólo a un loco como Ford Coppola se le ocurre llevar una historia de Eliade al cine. Trata acerca de un anciano lingüista al que le cae un rayo encima y, al recuperarse, aparenta tener 30 años menos. No envejece, posee capacidades cognitivas superiores y también tiene ciertas habilidades psíquicas. Su objetivo es encontrar la primera lengua que existió, pero para ello debe pagar un precio muy severo. Es una película filosófica que explora la relación entre la muerte y la inmortalidad, y el rol que las relaciones sentimentales pueden jugar en eso. Está excelemente dirigida, con muy buena fotografía, narración y actuaciones. El problema es que la trama está muy críptica y, si no se está familiarizado con los estudios religiosos de Eliade, va a estar un poco complicado entenderla, al menos sus partes más filosóficas. Como sea, me gustó.

Dragon Wars. Nada más entretenido que ver a un ejército mítico con soldados que visten armaduras como sacadas de un cómic ochentero, montan monstruos similares a dinosaurios con lanzamisiles atados a sus cuerpos, tienen minidragones que atacan por aire e invaden Los Ángeles, combatiendo contra el ejército gringo. La historia es mala, el guión peor, pero ésta no es ninguna película seria (de hecho está llena de chistes, no todos buenos), y el punto simplemente era hacer algo divertido. La mitad de la película aburre, pero las secuencias de la invasión de la ciudad y la pelea final entre dragones redimen mucho al filme.

The Brave One. Una actualización de las cintas del tipo Vengador Anónimo. Una locutora de radio neoyorkina que llevaba una vida feliz y estaba comprometida con un médico residente, es asaltada una noche, mientras paseaba por el parque con su prometido. Unos pandilleros matan a su novio y a ella la dejan al borde de la muerte. Al recuperarse, se vuelve agorafóbica y la solución a su problema la encuentra al darle rienda suelta a su odio y ponerse a matar asaltantes y criminales. En el inter, forma una relación muy peculiar con el detective que precisamente investiga los asesinatos que ella comete. Buena película. Hay un excelente equilibrio entre el drama y la acción, la personalidad de la mujer está muy bien desarrollada, la actuación de Jodie Foster es buenísima, y todo está realizado con bastante sobriedad, sin pretensión alguna. Lograron que la historia fuera verosímil. La recomiendo.

Death Sentence. Lo contrario a The Brave One. La historia es la misma: un vicepresidente corporativo que presencia el asesinato de su hijo a manos de una pandilla y decide matarlos a todos, sin darse cuenta de las consecuencias que eso trae al resto de su familia. La actuación es buena (Kevin Bacon protagoniza) y tiene algunas secuencias de acción entretenidas y bien realizadas, pero la trama está llena de inconsistencias, el guión es malo y la historia no le llega a lo que le tira con su drama. Llegando al final climático, yo ya estaba demasiado aburrido como para poner atención. Apesta.

domingo, 27 de julio de 2008

Más películas

The Ninth Gate. Cualquiera pensaría que Roman Polanski + Johnny Depp = algo bueno. Pues no es del todo cierto. The Ninth Gate trata acerca de un anticuario mamón, especialista en libros raros (Depp), que es contratado para buscar las copias de un cierto libro que, según esto, está basado en otro libro que escribió el mismo diablo. Es un filme basado en la novela El Club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte, la cual no he leído ni me interesa hacerlo. La fotografía es decente, los efectos son baratos, la trama tiene inconsistencias, y la actuación de Johnny Depp quizás sea lo más salvable. Supongo que entretiene, pero es todo. Equis.

Spiderwick Chronicles. Me gustan mucho los cuentos de hadas, pero esto es algo bastante cliché. Es la típica película para niños donde el niño héroe combate al ogro, las hadas y demás criaturas son como sacadas de Disney, hay un mensaje superficial sobre la unidad familiar y tiene un final de Peter Pan. Eso sí, la fotografía y los efectos son muy buenos. Me imagino que le ha de gustar mucho a los niños. No hay mucho que decir sobre esto, la verdad.

The Big Lebowski. No sé porqué no había visto esto antes. Los hermanos Coen suelen ser pretenciosímos, pero esta película no lo es del todo. Es sólo una comedia con una trama sin sentido, pero sumamente entretenida. Es un tributo a la era confundida de los 90, un filme de puro estilo, muy surrealista, con escenas y diálogos geniales. Cuenta la historia de "The Dude", un perdedor alivianado que, sin quererlo, se ve involucrado en un crimen de lo más confuso, y las cosas sólo se enredan y se enredan. Es una película muy divertida.

40 Year Old Virgin. Sí, la vi. Y me sacó risitas varias veces, lo cual prueba que soy estúpido.

domingo, 20 de julio de 2008

The Dark Knight


Fui a ver The Dark Knight anoche. Soy un gran fan de los cómics de superhéroes y de las películas basadas en ellos, y Batman siempre ha sido mi superhéroe favorito. Me gustó bastante lo que Christopher Nolan hizo con Batman Begins (de hecho, es uno de mis filmes favoritos de todos los tiempos), y desde entonces había estado esperando con ansia la secuela. Y, la verdad, superó todas mis expectativas. The Dark Knight es una excelente película en casi todo sentido.

Fui a verla en Cinépolis Valle Oriente. Es fin de semana de estreno, e hice mal mis cálculos; llegué a la mera hora, y se habían agotado los boletos. Bueno, no me importó mucho, porque una hora después habría una función en IMAX, así que compré mi boleto y, por mientras, me puse a dar vueltas por el mol. Veinte minutos antes de que empezara, vi que había una fila larguísima para entrar a sala de IMAX. Debí preverlo, pero, en fin, me formé y me puse a esperar. Al lado, había otra fila todavía más larga, que, de hecho, daba un par de curvas por el lugar. Asumí que era para ver otra función de Batman, en otra sala, pero no; la fila en la que yo estaba era para la gente que había separado su boleto con anticipación, y que tenía preferencia. Oí que alguien dijo que era una fila "express", pero pensé que era broma. Me equivoqué; la otra fila era para la gente que había comprado su boleto en el momento, sin haberlo separado previamente. Así que me cambiaron de fila. Y prácticamente yo era el último, porque atrás de mí sólo llegaron dos parejas.

Obviamente, cuando por fin entré a la sala, casi no había lugar. Tuve que sentarme en la esquina de la tercera fila. Eso no es nada conveniente en una sala común, y menos aún en una IMAX. Y supongo que el dios de los clichés me echó una maldición o algo, porque un tipo gordo -y, quiero decir, GORDO como una pinche orca- se sentó al lado mío. En realidad, su tamaño no era inconveniente, porque los asientos son suficientemente anchos. El detalle era que, no sé qué problema tenía él que, en vez de recargarse sobre el respaldo del asiento, siempre se estaba inclinando hacia delante. Ahora, desde el ángulo en que yo estaba viendo la pantalla, el gordo me tapaba parte de ella cada vez que hacía eso. Entonces, también yo tenía que hacerme hacia delante para poder verla apropiadamente. En fin, por suerte, el tipo no parecía tener un periodo de atención muy largo, porque a la media hora estaba bien dormido. El problema vino cuando empezó a roncar. Luego, en una de las partes más interesantes de la película, se despertó y volvió a inclinarse hacia delante. Diez minutos después, estaba roncando de nuevo.

Pero, con todo, disfruté mucho la película. Vuelvo a ella.

Batman Begins fue un filme que tomó mucha inspiración de los cómics de Batman de los 80, especialmente de los de Frank Miller. En ese momento, simplemente era la película de superhéroes más profunda que se había hecho. Pero, con todo, me pareció que había un cierto tono light en ella; como si Nolan (o los productores) hubiera titubeado un poco y hubiera querido jugarla seguro, sin meterse en cosas demasiado sombrías, que pudieran espantar al público. Ése no es el caso con The Dark Knight. Esta película es bastante oscura para los estándares del género. Y lo curioso es que, como quiera, a la gente le ha gustado mucho.

Éste es un filme largo, de dos horas y media, pero, aunque la duración medio se siente en algunos momentos, no creo que haya habido un minuto de más. Todo lo que se incluyó en la película era necesario para hacerla coherente y para darle impacto. Hay mucho diálogo, y casi toda la película está centrada en el desarrollo de los distintos personajes. Como quiera, hay muchas escenas de acción entretejidas con todo el drama personal, y la historia y la narración están muy bien estructuradas. Visualmente, la fotografía es sobria, pero muy efectiva, como en la película pasada. La verdad es que, en cuanto a técnica y guión, no hay mucho que se le pueda criticar a esto. Es un filme bastante inteligente, y se nota que Nolan fue sumamente cuidadoso y meticuloso en cada aspecto.

Bruce Wayne aparece en medio de una crisis interior; él quiere dejar tanto su faceta de playboy millonario como su lado de Batman, para poder ser él mismo y llevar una vida tranquila y plena, casarse y todo eso. Es un tema común en las historias de superhéroes, y ya lo hemos visto en otros filmes, con Superman y con Spiderman. También ocurre un conflicto mayor cuando The Joker lo obliga a cuestionar sus propios principios y lo lleva al borde de la locura, a violar sus reglas más sagradas. Pero, la verdad es que el personaje de Batman fue el menos elaborado en toda la historia. El problema es interesante, y Christian Bale otra vez prueba ser el actor más indicado para el papel, pero aquí el enfoque estuvo, más que nada, en los villanos: The Joker y Two-Face. Con todo, aquí vemos a Batman como queríamos verlo. Su personalidad se desarolló bastante en Batman Begins (así que quizás eso compense esa pequeña falta de desarrollo aquí), pero en esa película vimos más que nada su lado "ninja", del experto en combate que sabe usar las sombras como su mejor herramienta. En Dark Knight, Batman aparece ya como un estratega mayor, como un detective y también como genio de la tecnología.



The Joker es quien se lleva toda la película. Los hermanos Nolan y Heath Ledger simplemente hicieron de Joker el villano más impactante y atemorizante que se ha visto en la historia del cine. Punto. Tomaron mucha inspiración del cómic de The Killing Joke, de Alan Moore, el cual es el que más ha explorado la relación entre Batman y Joker. Como en ese cómic, Joker está ahí sólo para probar un punto: que el orden que la gente construye, con sus reglas y su sistema ético, no tienen sentido. The Joker alega que no hay mucha diferencia entre él y el ciudadano común; él simplemente está unos pasos más adelante. La humanidad, él dice, va encaminada inevitablemente hacia su estado. Él sólo trata de darle un empujón. Y, para eso, debe probar que hasta la persona más recta y noble puede ser conducida hacia la más terrible y destructiva de las locuras.

The Joker no es un ser humano; está completamente despersonalizado. Él sólo es un arquetipo viviente, un agente del caos, que mata por matar y destruye por destruir. No tiene pasado ni nombre. Es por eso que se burla de los intentos por psicoanalizar su situación; él siempre da una versión distinta de cómo obtuvo sus cicatrices (como en The Killing Joke, "Sometimes I remember it one way, sometimes another... If I'm going to have a past, I prefer it to be multiple choice! Ha ha ha!").

Era muy sencillo cometer errores con este personaje, pero en esta película salió todo perfecto. The Joker es un genio que, harto de las leyes y los planes del mundo, los toma y los vuelve contra el mismo mundo. Los engaña a todos, coloca a la gente en una situación de perder o perder, y es capaz de provocar una psicosis masiva en Ciudad Gótica. Y tampoco le importa morir, con tal de que logre probar su punto. Los diálogos de Joker son de lo mejor de la película, y Heath Ledger va a ser siempre recordado por haber interpretado este papel a la perfección.

El otro personaje que también fue desarrollado a la perfección es Harvey Dent/Two-Face. De ser el fiscal de distrito más osado y recto, el "ángel" de Gotham que logró capturar a los peores criminales, y a quien Batman mismo estaba dispuesto a ceder su manto como campeón de la justicia, sufrió una transformación total hacia un ser tan caótico como el mismo Joker, que deja al azar el destino de los demás. Aaron Eckhart hace su papel genialmente. Tommy Lee Jones debe sentirse muy degradado y tonto ahorita.

También me gustó mucho el casting de Maggie Gyllenhaal como Rachel Dawes. Katie Holmes hizo "bien" su papel en la película anterior, pero ella siempre ha sido una actriz muy gris y desabrida. Gyllenhaal le da mucha más personalidad a su personaje, lo resalta considerablemente. Ella es una excelente actriz; basta ver The Secretary para darse cuenta de eso. Sería bueno verla en mejores papeles en un futuro.

Hay una cosa que no me gustó de la película, como quiera. La resolución se me hizo un poco irreal. Para mí, The Joker ganó la pelea y probó bien su punto; pero no podía ser así, por lo que decidieron torcer la situación en algo bastante inverosímil, donde la gente le demuestre a Joker que no todos ellos son animales brutos y egoístas, y que son capaces de sacrificar lo más valioso por el bien de otros. Digo, por favor...

Además, el final no fue más que una repetición del tema cristiano. El demonio (Joker) corrompe a los ángeles más fieles (Harvey Dent), pero un mesías (Batman) redime a la sociedad, ofreciéndose como víctima en expiación por sus pecados. Es interesante, desde el punto de vista de la creación de mitos, pero, en serio, pudo tener un mejor final.

Como quiera, sigue siendo un filme excelente. Obviamente, ya está entre mis favoritos. Tendré que ir a verla al cine por lo menos una o dos veces más.

lunes, 16 de junio de 2008

Un post geek: películas, MGS4, Jonathan Coulton

Esta última semana vi otras cuatro películas:


The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford. Ésta es una de las pocas películas que realmente me han impactado este año. Es un drama acerca de la paranoia y la traición dentro de la legendaria banda de ladrones de Jesse James. Trata la necesidad de confiar y ser leal, el poder de las figuras de identificación, el autodesprecio, la formación de mitos, entre varias otras cosas. Los personajes son bastante complejos y las actuaciones estuvieron excelentes. Técnicamente, tiene una producción genial. La fotografía es bellísima, está llena de postales; y la música es muy, muy buena, compuesta por Nick Cave y Warren Ellis. De hecho, Nick Cave hace un pequeño cameo por ahí. El único detalle es que el filme es largo, de 2 horas con 40 minutos, y tiene un ritmo un poco lento, especialmente durante la primera hora. Pero la duración está plenamente justificada y, aunque hubiera durado las 4 horas originales, estoy seguro de que como quiera la habría disfrutado. Está buenísima.

The Incredible Hulk. Soy fan de los cómics de superhéroes y también de las películas basadas en ellos. No me pierdo ninguna. Por suerte, The Incredible Hulk está mil veces mejor que la versión de Ang Lee, que para mí fue una de las peores películas jamás hechas. Es bueno que Marvel decidiera producir sus propias películas, y meter a todos sus superhéroes dentro de un solo universo, tal como en sus cómics. Como quiera, la verdad es que no es gran cosa; sólo es un buen filme de entretenimiento, bien estructurado y actuado, con una muy buena producción y efectos especiales. Está a la altura de, digamos, Iron Man o Spiderman. No tiene la profundidad de Batman Begins (ésa está en otro nivel, y no puedo esperar a ver The Dark Knight), pero sirve para pasar una tarde relajada.

Rambo. Sí, la vi. Y me gustó. Olvídense de la historia estúpida y del guión todavía más estúpido. La última pelea vale toda la película. Es entretenimiento de primera y -lo que es mejor- es un filme sangriento como pocos. Esta cosa es cruda, inmisericorde y prácticamente sin compromisos. Aquí se ven mujeres y niños volando en pedazos, gente estallando y siendo mutilada, cabezas cortadas, y, en algún momento, Rambo le arranca la garganta a alguien con sus manos desnudas. Muchos son clichés, pero como quiera tienen su impacto. Por otro lado, la dirección y los efectos son bastante decentes, y Stallone hizo un buen papel como un Rambo severamente deprimido. Para mí, la mejor de la serie sigue siendo First Blood (las otras dos son bastante malas), aunque ésta es muy diferente y tiene lo suyo.

Alien vs Predator: Requiem. No sé porqué vi esto. Dios mío, es horrible.


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En otras cosas, acaba de salir a la venta el Metal Gear Solid 4. Gamespot y IGN le dieron un 10 perfecto. Eso no me sorprendió del todo por parte de IGN (aunque en toda su historia sólo le hayan dado un 10 a otros 3 juegos de consola no portátil), pero ¿Gamespot? Esos weyes siempre han estado bien cargados hacia el lado de Microsoft y Xbox 360. El que le hayan dado un 10 a un juego exclusivo de Playstation 3 es... wow. Pinche Game Trailers le dio un 9.3, pero que no chinguen, es como si nunca hubieran jugado un juego de Metal Gear Solid. Esa crítica estuvo medio ambivalente, y los puntos negativos que tocaron fueron precisamente los que hacen que el juego sea lo que es: las cutscenes largas, la historia complicada y el gameplay complejo. Pero las cutscenes y la historia son partes integrales del mismo juego, se fusionan con el gameplay, y, en este caso, Hideo Kojima logró unas transiciones perfectas e innovadoras entre las cutscenes y el gameplay. Por otro lado, el gameplay siempre ha sido complicado y requiere que uno se adapte. Pero cuando le agarras el gusto, simplemente es genial. En cuanto a la historia, sin duda es pretensiosa, pero es buena y arriesgada, es lo que hace que los juegos de MGS sean tan especiales.

Y yo todavía sigo sin tener un PS3. ¡Maldita sea! :( Pero no hay problema, espero conseguir uno pronto. No puede pasar demasiado tiempo sin que yo toque este juego.

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La semana pasada descubrí a Jonathan Coulton. Es un übergeek que compone música con temas de cultura geek. Gran parte de lo que toca es folk bobdylanesco o leonardcohenesco, y sus canciones rockeras se oyen muy ochenteras. La verdad es que la mayoría de sus canciones se me hicieron aburridas, pero tiene algunas que me gustaron mucho. Además, al menos tiene el mérito de poner su licencia bajo el Creative Commons.

Algunas de sus mejores cosas:

Still Alive. Es la canción que aparece en los créditos del juego de Portal. Es puro genio; nada más que, si no saben de qué trata el juego, no le van a entender muy bien.

Re Your Brains. Acerca de zombies.

Code Monkey. Me pasó una cosa chistosa y sincronística con esto. Hacía años que no probaba el Mountain Dew, y sólo recordaba que sabía a algo así como orines con tóxicos químicos. Pero lo vi en el Oxxo y por algún motivo dije "¿por qué no?", lo compré y, de hecho, me gustó. Justo cuando estaba tomándolo frente a la computadora, descubrí el video. Y pues me sentía medio identificado con el Code Monkey, y lo curioso es que también estaba tomando Mountain Dew, y disfrutándolo. Mierda. En fin, lo tomaré como una advertencia.

The Future Soon. Una de las canciones más geek que van a encontrar. Se la mamó. Muchos tendrán regresiones a la preparatoria. Yo sé que la tuve.

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Eso es todo. La verdad es que me estoy evadiendo. Han pasado muchas cosas estos últimos días, pero no me siento con muchas ganas de comentarlas ahora. Quizás otro día.

viernes, 6 de junio de 2008

Cuatro películas

Esta semana renté algunas películas que había querido ver desde que se estrenaron, pero que por cualquier motivo no me animé a ver hasta ahora. Mis impresiones:

*spoiler alert*

No Country for Old Men. La última de los hermanos Coen. Trata acerca de un veterano de Vietman que, por casualidad, encuentra una maleta con 2 millones de dólares, producto del narcotráfico. Se la queda, y un psicópata enfermísimo lo persigue. Entran otros personajes, más notablemente el de un viejo sheriff local, interpretado por Tommy Lee Jones. Al principio no sabía qué pensar de esta película. Después de todo, son los Coen, y tiene sus momentos brillantes. Pero le falta coherencia. Hay muchas cosas que lo dejan a uno preguntándose qué demonios sucede, y la verdad no creo que ni los Coen supieran bien de qué trataba. Debe ser por eso que termina tan abruptamente, con los sueños de Tommy Lee Jones, que por cierto son muy superficiales. Por otro lado, también es algo lenta, y se toma demasiado en serio cosas que parecen sacadas de un cómic. De verdad: todos los personajes parecen de cómic, con diálogos, gestos, y todo propio de ese género.

The Bourne Ultimatum. Me gustaron las dos películas anteriores de Bourne, porque tenían secuencias de acción bien realizadas, un ritmo galopante y bien estructurado, y una trama que estaba mejor pensada que la mayoría de las películas hollywoodenses de espías. No es gran cosa, pero es entretenimiento de calidad. Esta última mandó la trama por el excusado y se enfocó casi al 100% en las escenas de acción: persecuciones, tiroteos, peleas exhaustivamente coreografeadas, etc. Debo decir que sigue siendo de primera en ese sentido, pero en general no me dejó tan satisfecho como las anteriores. Sin embargo, como quiera entretiene.

Cloverfield. Trata acerca de unas personas que se aventuran a rescatar a una amiga de ellos cuando un monstruo enorme ataca Nueva York. Uno de ellos va grabando lo que sucede con su handycam, y así es como se nos presenta, al estilo de Blair Witch Project, pero con un twist de ciencia ficción. Es muy buena. Las actuaciones son excelentes, los efectos especiales también son geniales, y el ritmo lo deja a uno picado. El desarrollo de los personajes es buenísimo. Sí, sigue siendo Hollywood y tiene su largo repertorio de clichés, pero al menos es algo un tanto más original de lo que se suele ver y está muy bien realizada. Vale la pena.

The Black Dahlia. No sé porqué la gente critica tanto esta película. Sí, es de Brian de Palma, quien ha apestado por las últimas dos décadas, pero esta vez le salió bien. Parece que recobra el toque. Es una adaptación de la novela negra de James Ellroy (que no he leído, pero he oído que es muy buena), la cual está basada sobre un caso real de asesinato en los años 40. El homicidio de la Dalia Negra destapa las cloacas en la estrecha relación que dos policías llevaban. Buena parte de la película es lenta, puesto que el caso se encuentra estancado y todo es incertidumbre, pero los últimos 40 minutos o algo así valen toda la película. Es un filme bastante oscuro, con buena escenografía y estilo narrativo clásico del noire. Ciertamente el estilo es un poco exagerado, pero en general pienso que es una buena película. ¿Pudo ser mejor? Probablemente. Pero como quiera la disfruté.