martes, 27 de enero de 2009

Este blog se muda

Decidí terminar con Blogger. Voy a continuar el blog en:

http://cazandoelefantes.wordpress.com

Como quiera dejo visible todo lo que escribí aquí.

lunes, 19 de enero de 2009

Beirut

Me topé con esta banda hace poquito y me encantó. El mastermind de este grupo es un tal Zach Condon, un gringo de 23 años enamorado de la música balcánica, la cual ciertamente entiende muy bien. Beirut toca un folclor europeo oriental combinado con un poco de pop. Los instrumentos que más utilizan son el ukulele, la trompeta y el acordión, además de percusiones suaves y algo de piano. Los vocales son igualmente suaves y las melodías finas y bonitas, no se diga pegajosas. El humor es melancólico la mayor parte del tiempo, aunque también tienen piezas más animadas.

Les comparto el EP Lon Gisland, que contiene una de sus mejores canciones, "Elephant Gun"; y su segundo disco, The Flying Club Cup, cuyas canciones (según dice Condon) están inspiradas en diversas ciudades y pueblos franceses (supongo que exceptuando la que se titula "Guaymas, Sonora"). Es música muy elegante, bonita y armoniosa. Si les gusta el folk de Europa Oriental, les recomiendo que chequen a este grupo.

Bajen los discos aquí.

Éste es el video para "Elephant Gun":

The Least Perceptive Literary Critic

The most important critic in our field of study is Lord Halifax. A most individual judge of poetry, he once invited Alexander Pope round to give a public reading of his latest poem.

Pope, the leading poet of his day, was greatly surprised when Lord Halifax stopped him four or five times and said, "I beg your pardon, Mr. Pope, but there is something in that passage that does not quite please me."

Pope was rendered speechless, as this fine critic suggested sizeable and unwise emendations to his latest masterpiece. "Be so good as to mark the place and consider at your leisure. I'm sure you can give it a better turn."

After the reading, a good friend of Lord Halifax, a certain Dr. Garth, took the stunned Pope to one side. "There is no need to touch the lines," he said. "All you need do is leave them just as they are, call on Lord Halifax two or three months hence, thank him for his kind observation on those passages, and then read them to him as altered. I have known him much longer than you have, and will be answerable for the event."

Pope took his advice, called on Lord Halifax and read the poem exactly as it was before. His unique critical faculties had lost none of their edge. "Ay", he commented, "now they are perfectly right. Nothing can be better."

-- Stephen Pile, The Book of Heroic Failures


Si están usando Ubuntu, escriban el comando "fortune" en la terminal tantas veces quieran, y les dará cientos de joyas como ésta.

jueves, 15 de enero de 2009

Hablando de Batman...

Les comparto 5 buenos cómics de Batman. Para poder verlos, necesitarán usar programas como el Comical para Windows y OSX, o el Comix, para Linux.


Arkham Asylum. No conozco otro cómic de Batman que esté tan bellamente ilustrado como éste. El trabajo artístico es meticuloso, lúgubre, lleno de detalle, onírico, aprehensivo y claustrofóbico. Arkham Asylum tiene algunos de los dibujos de The Joker más atemorizantes que he visto. Visualmente, es perfecto (aunque la portada no me gustó tanto). Batman entra a Arkham como parte de un trato con los locos que tomaron el sanatorio: él a cambio de los rehenes que mantienen dentro. Una vez ahí, el Caballero Oscuro tiene que lidiar con su propia locura. Además, revela la historia de la fundación del lugar. Es una buena narración, y aunque trata un tema que sin duda pudo ser mucho más exprimido, lo que aquí se cuenta es bastante memorable.

Bájenlo aquí.


Vampire Trilogy. Supongo que era inevitable sacar una historia de Elseworlds donde Batman peleara contra vampiros. Y les quedó excelente. La brutalidad y el erotismo de los vampiros son muy bien elaborados aquí, incluso con una narración tipo gótica. Ahora que, si bien la batalla del primer cómic entre Batman y Drácula es épica, los siguientes dos números no son menos interesantes: cuentan la lucha interna de Batman, entre su ira y sed de venganza aumentados por los instintos vampíricos, y su estoico sentido del deber. Por supuesto que es cliché, ¿pero qué más esperaban? Como sea, esos clichés fueron tratados de la mejor manera. Esta trilogía vale mucho la pena.

Bájenla aquí.


Castle of the Bat. Otra historia de terror de Elseworlds, pero esta vez con el tema de Frankenstein. Está situada en la Alemania de 1820, donde Bruce Wayne es un médico loco que crea el monstruo Bat-Man, en un intento de regresarle la vida a su padre. No voy a decir que no se sacaron varias cosas del trasero para crear la historia de este cómic, pero es bastante entretenida y tiene muy buenas ilustraciones. Es una lectura curiosa y divertida.

Bájenla aquí.


Gotham by Gaslight. Y una más de Elseworlds. Ahora Batman se enfrenta a Jack el Destripador, en la Ciudad Gótica de 1889. Bruce Wayne acaba de regresar de su entrenamiento en Europa (hasta Sigmund Freud hace un cameo), dispuesto a convertirse en Batman. Pero comienzan los asesinatos de prostitutas y la cosa se complica. Aquí el estilo es más noire que en la mayoría de los cómics de Batman. Tiene un ritmo muy fluido y entretenido, y las ilustraciones no podrían ser más apropiadas. Por supuesto, no es ningún From Hell, pero la historia funciona, sin ser cosa del otro mundo. Es otro cómic entretenido.

Bájenla aquí.


Death Mask. El manga más reciente de Batman, en blanco y negro, y se lee de derecha a izquierda. El feel de este cómic es totalmente japonés y tiene elementos sobrenaturales; en ese sentido es algo muy distinto de lo que solemos ver en Batman. Trata acerca de un breve periodo que Bruce Wayne pasó en Japón, y cómo lo sucedido en ese entonces regresa para destruir a Batman desde dentro. La historia es predecible, sigue camino conocido y no le faltan sus clichés, pero tiene bastante emoción y muestra algunas cosas refrescantes para las series de Batman. No está mal.

Bájenlo aquí.

domingo, 11 de enero de 2009

Batman: A Death in the Family

En lo personal, nunca me ha gustado Robin. No sé cuál haya sido la intención de Bob Kane para introducirlo como el patiño de Batman: a lo mejor pensaba que el concepto de Batman era demasiado oscuro, o quizás quería hacer más kid-friendly al cómic. Tal vez sólo fue producto de sus fantasías pedófilas y homosexuales. Quién sabe. El caso es que este personaje irritante, de traje colorido y sin pantalones, que sólo usa un antifaz para cubrirse el rostro, se volvió demasiado icónico a través de las edades de oro, plata y bronce de los cómics.

Pero luego llegó la edad moderna. Frank Miller escribió The Dark Knight Returns y Year One. La personalidad de Batman se volvió más complicada. ¿Cómo alguien podía combatir al crimen al lado de este vigilante frío, amargado y medio psicótico? Respuesta: no se podía. Dick Grayson, al también volverse un personaje multidimensional, optó por la emancipación y se convirtió en Nightwing. ¿Pero cómo podía Batman quedarse sin el homoerotismo de un niño vestido de pajarito? ¡Impensable! Fue entonces que Jason Todd entró en escena como el sustituto de Dick.

Pero Jason Todd no complació a los fans. Era impulsivo, con demasiada angustia adolescente, medio torpe. Aburría mucho a la gente. Así es que DC soltó un número de teléfono para que los fans votaran por su muerte o por su continuidad dentro de los cómics. Más de 5 mil personas pagaron sus llamadas para votar por que muriera. Así es como en 1988 surgió Batman: A Death in the Family, la serie de cómics que cuentan los eventos que llevaron al asesinato de Jason Todd por parte de -quién más- The Joker.

Como todos los fans de Batman saben, la muerte de Jason Todd dejó marcado a Bruce Wayne de por vida, volviéndolo todavía más amargado y paranoico. El shock y la influencia que la muerte del segundo Robin en la historia del Caballero Oscuro han hecho que A Death in the Family aparezca en muchas listas de "los mejores cómics de Batman". Por supuesto, uno esperaría que fuera una serie tremendamente sombría y emocional. Después de todo, están matando a Robin, un icono de DC. Pero, la verdad, es un cómic bastante estúpido.



¿Cómo murió Robin, entonces? Al principio, vemos a un Jason Todd más irritante que nunca, enojado a todas horas y portándose imprudente frente a sus enemigos. Batman se enfada y lo manda a su cuarto, quitándole su permiso para ser Robin. Jason da un paseo por su antiguo vecindario y una vecina lo reconoce. Le da varias cosas de su vieja casa que ella pudo recuperar antes que la gente de Goodwill legara para llevarse todas las pertenencias de sus fallecidos padres. Entre esas mugres, Jason encuentra su acta de nacimiento, pero ¡sorpresa! descubre que su madre no era su madre. El nombre de su madre biológica aparece borrado por la humedad, pero logra distinguir una "S" al principio. El güerco busca los nombres de mujeres que comienzan con "S" en la agenda de su padre, y encuentra sólo tres. Hace una búsqueda en la Baticomputadora y descubre que todas ellas están en el Medio Oriente. Sin decirle nada a su protector, se lanza a Beirut para buscarlas.

Al mismo tiempo, Joker escapó y, coincidentemente, ha decidio volverse un villano internacional y vender un misil nuclear a fundamentalistas chiítas en Beirut. Batman lo sigue y se topa con Robin, quien, coincidentemente, sigue a una mujer espía israelí que logró meterse con los tipos que le comprarán la bomba a The Joker, y quien podría ser su madre.

En este punto, la historia no es sólo inverosímil, sino también muy aburrida. Los diálogos son pésimos, el ritmo es lento y ¿quién demonios imagina a Batman luchando con radicales musulmanes en Líbano, como quiera? En fin...

Batman y Robin frustran los planes de Joker y descubren que la chida espía israelí (quien es chidísima y bienintencionada, como todos los espías israelíes) no es la madre de Jason. Bu. Van en busca de la segunda mujer, quien, coincidentemente, también estaba en Beirut y, coincidentemente, se trataba de Lady Shiva. Sí, de alguna manera no se dieron cuenta de que era Lady Shiva, a pesar de que su nombre era Shiva, su archivo decía que era mercenaria, y es una de las rivales más serias de Batman, la artista marcial que iguala o supera sus habilidades de combate cuerpo a cuerpo. ¿No se supone que Batman es el mejor detective del mundo? Por Dios...

Por supuesto, ambos héroes derrotan a Shiva. Sólo queda una mujer más por visitar, esta vez en Etiopía. Ella es una doctora que trabaja con un equipo de ayuda humanitaria. Coincidentemente, Joker también la conoce y la busca para chantajearla, amenazando con decirle a todo mundo sobre su oscuro pasado (aparentemente ella había matado a alguien por un acto de negligencia médica) si no le entrega no sé qué tantos camiones con medicinas. El caso es que ella es la verdadera madre de Jason y recibe a su hijo con mucha alegría. Pero cuando Joker la captura, Jason se da cuenta de lo que sucede e informa a Batman. Los dos superhéroes se ven obligados a separarse, y Batman ordena a Jason que vigile el lugar donde se encuentran su madre y Joker, pero le prohibe tomar acción hasta que él regrese. Por supuesto, Jason desobedece y ¡sorpresa! es traicionado por su propia madre, quien se lo entrega a Joker en charola de plata.

¿Qué chingados está pasando aquí? A ver, la madre de Jason está feliz de volver a ver a su hijo, pero luego lo traiciona y mira con indiferencia cómo Joker lo golpea salvajemente con un crowbar (la única parte chida del cómic), fumándose un cigarrillo por mientras. Joker como quiera la traiciona a ella y la deja amarrada a una columna del lugar con una bomba de tiempo a sus pies. Jason, medio muerto por la verguiza que le acaban de meter, logra desatar a su madre y le dice que huya de ahí. Su madre, arrepentida, le responde que no saldrá del lugar sin él y lo lleva a cuestas hasta la puerta, que encuentra cerrada. La bomba explota y los mata a ambos.

Batman llega y alcanza a oír las últimas palabras de la madre de Jason. Lo extraño es que, aunque todo el almacén está hecho polvo por la explosión, los cadáveres están enteros. No tienen partes mutiladas y no están calcinados, ni siquiera un poco quemados. Como sea, Batman quita toda la evidencia que apunte hacia él o hacia Joker y las autoridades toman la explosión como un accidente. Es que limpiar una escena del crimen como ésa es algo tan sencillo...

Pero eso no es lo peor del cómic. Sí, hay más. Éste probablemente sea uno de los momentos más ridículos de la historia del Batman moderno: Joker es contratado por el Ayatolá para ser el delegado iraní ante la ONU. Así es. Y, como diplomático, tiene inmunidad en Gringolandia. Ni Batman ni nadie puede tocarlo. Pero como quiera Bats visita a su payaso archienemigo y le revela el nombre de Robin:



Ciertamente, cualquier persona con medio cerebro activo habría podido relacionar la estancia de Bruce Wayne en Medio Oriente y la muerte de Jason Todd con la presencia de Batman en ese mismo lugar y la muerte de Robin, pero esto es absurdo. You were responsible for what happened to Jason. Y Joker es tan estúpido que ni se da cuenta. ¿Dónde diablos estaban los editores? En serio...

Bueno, a pesar de que políticamente sería un movimiento muy idiota poner como delegado ante Naciones Unidas a un conocido asesino psicopático con una personalidad disociada, y a que si algo así sucediera lo lógico sería mandar a la chingada a Irán sin pensarlo dos veces, Joker atiende sesión en Nueva York. Y, obviamente, intenta matar a todos con su gas letal de la risa, pero Superman interviene y salva el día. No obstante, Sups deja que Batman lidie con Joker, cosa que prueba ser un error, ya que esto termina con un diplomático muerto y muchos daños materiales. Joker recibe una bala en el pecho y el helicóptero donde viajaba se desploma. Por supuesto, sobrevive a causa de algún milagro. Fin.

Ése fue el patético final de Jason Todd. Sin gracia, estilo, inteligencia o emoción. Los dibujos no son nada del otro mundo, el diálogo es torpe, la historia es estúpida, ridícula y aburrida. Se supone que esta serie debió ser triste, oscura y deprimente, pero no tiene absolutamente nada de eso. De verdad, tengo más emociones para mi excusado que para las situaciones sentimentales que se describen en este cómic. Y mejor no hablaré del mensaje político tendencioso, idiota y superficial que transmite.

The Killing Joke se publicó meses antes que A Death in the Family, y mostró una calidad abismalmente superior, en todo sentido. Batgirl era otro personaje del cual debían deshacerse, pero vaya si supieron lograrlo. La manera en que Joker la deja paralítica de un simple balazo, la desnuda y le toma fotografías que luego muestra ampliadas a su padre en un intento por volverlo loco fue algo genial. Y ni hablar del vínculo entre Batman y Joker que ahí se reveló. Ése sí fue un cómic profundo. Pero lo escribió Alan Moore. Jim Starlin fue el responsable de A Death in the Family, y, predeciblemente, después de ello siguió una carrera muy poco sobresaliente como escritor de cómics.

Por supuesto, ése no fue el final de Robin, y de hecho tampoco el de Jason Todd. Robin regresó como Tim Drake, un personaje más ameno e inteligente (y ahora con pantalones), que como quiera suele trabajar independientemente de Batman, ya sea por cuenta propia o como parte de los Teen Titans. Hace unos pocos años, Jason Todd fue resucitado debido a alteraciones en dimensiones paralelas (o algo así) y regresó como villano. Sobra decir que sigue sin ser un personaje convincente.

La muerte de Robin pudo haber sido algo realmente grande, trágico y memorable. Es increíble la forma en que transformaron en basura a una idea con tanto potencial.

lunes, 5 de enero de 2009

Movies

Jacob's Ladder. Un clásico del horror que se me había pasado. Atmósfera urbana, pesadillesca, entre los barrios pobres de Nueva York en días nublados. Una variedad de monstruos/demonios oníricos realmente perturbadores, lugares claustrofóbicos, asquerosos, llenos de suciedad, sangre, pus y gore; se nota que los juegos de Silent Hill se inspiraron bastante en esto (Jacob's Ladder fue la primera película en usar el efecto body horror de movimiento de cabeza en retroceso rápido, que luego se volvió muy cliché). Se le clasifica como "terror psicológico", ya que se supone que todo ocurre en la torcida cabeza del protagonista, cuyo papel es representado de manera impecable por Tim Robbins. Visualmente esto es una maravilla. El único problema que tengo con este filme es que no logró contar una historia coherente. En realidad, la estructura narrativa es pésima, el ritmo a veces es demasiado lento y, a pesar de su potencial, no tiene la menor profundidad. La historia es tonta y ridícula. Pero vale mucho la pena por todo lo demás. Por cierto que, si consiguen el DVD, asegúrense de ver las escenas borradas, en particular la de "The Antidote"; para mí, es una de las mejores secuencias en la historia del cine de terror, y no tengo la menor idea de porqué la dejaron fuera.

First Snow. De un tal Mark Fergus, que aquí debuta. Guy Pierce protagoniza. Trata acerca de un vendedor sin escrúpulos que, para matar el aburrimiento, va con un adivino quien le dice que morirá pronto, y que sólo estará seguro hasta que caiga la primera nieve. Guy Pierce se empieza a volver medio loco cuando ve que muchas de las profecías del adivino se empiezan a cumplir y se mete en un embrollo horrible. Excelente actuación. La dirección es bastante sobria, sin nada aventurado, pero muy efectiva. La fotografía me gustó mucho. La historia toma un tema trillado, pero lo maneja muy bien. Al menos a mí me convenció y mantuvo mi atención. Los personajes son memorables, las actuaciones muy buenas, el drama es profundo. Lo interesante del filme es cómo desarrolla los sentimientos conflictivos del protagonista y la transformación que se lleva a cabo en su interior, siguiendo más o menos un esquema de tragedia griega. Sí cumplió, al menos en mi opinión.

Transiberian. Ni siquiera entretiene.

WALL-E. Bonita película. La del robot que recoge basura en una Tierra postapocalíptica, donde los habitantes del planeta se han ido al espacio exterior mientras las condiciones de sostenimiento vital se estabilizan. El personaje les quedó excelente; es bastante tierno y muy simpático. La animación es sorprendente. El trabajo artístico quizás sea el mejor que ha hecho Pixar hasta ahora: la película está llena de colores vívidos y efectos que incluso parecen realistas por momentos. Valdría la pena verla nada por eso, pero la historia -aunque con un mensaje moralizante y ecologista muy explícito- es convincente a su manera infantil. La idea de robots esclavizantes vs robots más humanizados es muy bien tratada aquí.

Little Children. El debut como director de Todd Field, quien sólo había sido actor secundario en varias películas. Trata acerca de la relación adúltera que forman una mujer que lleva un matrimonio patético y un hombre también casado, pero con problemas para llevar una vida adulta. También entran en escena un pedófilo que intenta controlar sus impulsos, y un expolicía que lo acosa y lo expone ante todo el mundo. El género está entre la comedia y el drama (pero sin tragedia... o con tragedia minimizada... o algo así), y la película es efectiva en ambos aspectos. Es muy graciosa y el drama y la tensión son bien desarrollados. La fotografía es muy bonita y colorida, dándole una imagen medio irónica al ambiente idílico en que vive el gringo de clase media-alta. La dirección es muy buena y la estructura muy sobria y tradicional. Las actuaciones -en especial la de Kate Winslet- son excelentes. Por cierto que hay una cierta carga simbólica en esta película, que puede parecer absurda en primera instancia (ésa fue la reacción de mis amigos), pero que, según yo, tiene mucho sentido. Como sea, a mi me gustó mucho esta peli.

The Element of Crime. Si no entiendo mal, ésta fue la primera película de Lars von Trier. Cuenta la historia de un detective autoexiliado en Egipto que regresa a Europa para tratar de encontrar a un asesino en serie. Él utiliza un método de investigación considerado "anticuado" por sus colegas, que consiste en ponerse en el lugar del asesino, en poder pensar como él. Lo que impresiona aquí es la técnica visual. Considerando que es un filme de 1984, sigue siendo muy impactante. Trier utiliza un filtro de tonalidades de rojo y amarillo en toda la película, que -debo decirlo- cansa mucho los ojos, pero da un efecto muy particular. El estilo es extremadamente surrealista y muestra una Alemania decadente, sucia, tétrica y sombría. Todas las escenas son nocturnas y el ambiente es de lo más denso y opresivo. El trabajo artístico es una genialidad. Pero es Lars von Trier, lo cual significa autoindulgencia exagerada. (Todavía no se le quita, y dudo que eso pase a estas alturas.) El ritmo de la película es lento y la densidad de la trama exige demasiado de la audiencia. En realidad, la historia no es nada del otro mundo y siento que no era necesario complicarla tanto. La película no dice gran cosa y su valor más que nada está en su estilo visual.

sábado, 3 de enero de 2009

Dogma 2000 ciberateniense

Tomado de La Nueva Ciudad de Dios, de Andoni Alonso e Iñaki Arzoz (Madrid, Siruela: 2002. p. 297). (Ver entrada anterior del blog para obtener una mejor comprensión de esta madre.)


Dogma 2000 ciberateniense:

1. El intelectual ciberateniense debe renunciar a la verdad absoluta y definitiva sobre Ciberatenas.

2. El intelectual ciberateniense sólo debe hablar o escribir sobre aquello que sabe o ha aprendido a ciencia cierta.

3. El intelectual ciberateniense debe abstenerse de utilizar la ciberjerga siempre que sea posible.

4. El intelectual ciberateniense, siempre que sea posible, debe compartir y continuar su tarea reflexiva en la Red al mismo tiempo que, si trabaja en la Red, debe ofrecer al menos una parte significativa de su reflexión en formatos no tecnológicos.

5. El intelectual ciberateniense debe manifestar y estimular siempre su buen humor crítico para no caer en la tentación apocalíptica.

6. El intelectual ciberateniense debe abstenerse de hacer profecías y vaticinios sobre el Futuro y renunciar a toda utopía.

7. El intelectual ciberateniense debe ofrecer por cada crítica contra el tecno-hermetismo una propuesta alternativa.

8. El intelectual ciberateniense debe evitar manifestarse con entusiasmo o pesimismo al referirse a las tecnologías digitales, los ordenadores e Internet.

9. El intelectual ciberateniense nunca debe pasar más de un tercio de su día activo conectado al ordenador o Internet.

10. El intelectual ciberateniense debe estar abierto a todas las críticas y someterse a permanente y rigurosa autocrítica (lo cual no significa no defenderse de ambas). Y en consecuencia debe manifestar públicamente sus pecados contra el dogma ciberateniense.


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Eh, Amén, supongo. Aunque en realidad yo sólo cumplo con 4 de los mandamientos del décalogo. Frecuentemente hablo de lo que no sé a ciencia cierta (aunque siempre admito que son especulaciones; y eso ni siquiera está mal, que no me jodan), mi personalidad siempre ha tendido hacia lo apocalíptico, suelo ver el futuro muy muy sombríamente, no siempre soy propositivo, me es difícil ser neutral en lo referente a las tecnologías digitales, y a veces paso más de un tercio del día frente a la compu. Pero con lo demás estoy chido.

En general, no creo que haya mucho problema con mi actitud (la verdad es que me vale verga), exceptuando quizás lo de ser no propositivo (eso sí medio me preocupa). Es probable que yo cambie, como quiera.

viernes, 2 de enero de 2009

La Nueva Ciudad de Dios


La Nueva Ciudad de Dios es un libro escrito por un par de profesores españoles, Andoni Alonso e Iñaki Arzoz, y publicado por editorial Siruela en 2002. Los autores lo llaman "ensayo cibercultural", entendiendo la "cibercultura" no como una cultura que específicamente gire alrededor de los avances tecnológicos y cibernéticos, sino como la cultura general de la que formamos parte. Es decir, la "cibercultura" efectivamente ha brotado de las tecnologías cibernéticas, pero su influencia ha sido tal que ha revolucionado la manera de pensar y vivir el mundo.

La tesis que estos autores sostienen es que, con estos nuevos cambios y el nacimiento de la era de la información, se ha empezado a crear -inconsciente, semiconsciente o, en algunos casos, muy conscientemente- una especie de movimiento religioso secular, al cual aquí llaman "digitalismo". Los escritores sostienen que dentro de la consciencia colectiva comienza a surgir una serie de nuevos mitos, ambiguos y difusos, todavía no muy bien definidos, pero entre los cuales se pueden distinguir algunas imágenes y símbolos básicos. El esquema de esta nueva religión parece ser tradicional, y sus antecesores se remontan al misticismo gnóstico, al cristianismo y, especialmente, al hermetismo medieval y renacentista. Es por esto que a este nuevo movimiento religioso también lo llaman "tecnohermetismo".

El mito o figura central de este nuevo culto es La Ciudad de Dios que Agustín de Hipona propuso en su tiempo como una apología del cristianismo; es decir, la Jerusalén Celestial en la cual, según la creencia, el Hijo del Hombre resucitará a las almas justas, derrotará a Satanás y gobernará en armonía por la eternidad. Por supuesto, se trata de un mito que está presente en diversas formas a través de centenares de culturas, pero la Jerusalén Celestial es particularmente relevante en nuestro contexto occidental y en su presencia cada vez mayor en un mundo globalizado.

En resumen, lo que ahí se expone es que el pensamiento cientificista moderno está creando, a su manera secular y hasta atea, una nueva forma de religiosidad que conduce a una especie de filosofía utópica, creada a través de predicciones tecnológicas y consejos prácticos para el futuro inmediato. La utopía no es propuesta de una manera directa, moralista y airada (como lo hicieran -y hacen- miles de líderes políticos y religiosos del pasado); se transmite más bien a través de una actitud optimista, casi enteramente centrada en los avances técnicos, con la cual se predice un final o transición cultural (una especie de apocalipsis light) que, a juicio de sus defensores, traerá más bienes que males. Ese ideal no es otra cosa que la Ciudad de Dios agustiniana, revalorada a la luz de nuestra situación actual.

Entre los apologistas de esta Nueva Ciudad de Dios, destacarían nombres como Bill Gates, Frank J. Tipler, Alvin Toffler, Nicholas Negroponte, Michael L. Dertouzos, Esther Dyson, por mencionar unos pocos. Por supuesto, tan difusa como es esta Nueva Ciudad de Dios, no todo aquí se divide en blanco y negro; hay autores, como el filósofo Peter Sloterdjik y el intelectual Kevin Kelly (fundador de la revista Wired y quien por cierto hizo una contribución muy buena a este libro), que a veces se muestran ambivalentes y hasta contradictorios en sus ideas. El caso es que la naturaleza de este nuevo pensamiento utópico está ligada a una idiosincracia muy norteamericana que pretende expandirse hasta ocupar todo el globo. En pocas palabras, lidiamos con una forma de imperialismo.

Es por esa razón que los autores opinan que el nombre auténtico de la Nueva Ciudad de Dios sería, en todo caso, Nueva Babilonia. Por supuesto, en la historia de la humanidad abundan lecciones acerca de las terribles consecuencias de las ideologías utópicas e imperialistas, de su fracaso inherente, su dogmatismo y el desastre humano, social y cultural al que invariablemente conducen. Es por esto que aquí se propone la creación de una "Ciberatenas" en contraposición a la Nueva Babilonia. Pero esta Ciberatenas no es una contrautopía ni se sitúa aparte de la base del "Ciberimperio". Al contrario, Ciberatenas no es menos virtual que la Nueva Babilonia, y fluye dentro de la dinámica de las tecnologías cibernéticas. Es como una ciudad dentro de una ciudad, un espacio virtual y autónomo contenido en el ciberimperio, que operaría con un espíritu más libre.

Ciberatenas seguiría siendo un ideal, mas no una utopía. Se describe a Ciberatenas como una posición subversiva pero a la vez mediadora, donde se busquen y se generen propuestas y proyectos alternativos a los del Ciberimperio. Como la antigua Atenas, en esta ciudad alternativa se debe tener la meta de forjar una cultura ilustrada, pero siempre con un constante sentido autocrítico (después de todo, Atenas nunca fue una ciudad perfecta). De manera satírica, los autores muestran un decálogo ciberateniense, donde se renuncia a postular verdades absolutas, se incita a investigar con apertura y buen humor, se niega la veracidad de las utopías y se hace una propuesta o proyecto por cada crítica al Ciberimperio.

(En la siguiente entrada voy a escribir el décalogo; vale la pena darle un vistazo.)

Así como lo entendí, la actitud del "ciberateniense" sería similar a la del "caballero de resignación infinita" de Kierkegaard, quien sabe que nunca alcanzará el ideal del individuo pleno, pero no por eso deja de buscarlo.

Ésa es la tesis principal del libro, y su propósito es el de incitar a la gente a crear "cibercultura" libre, abierta, comunitaria, crítica y propositiva. En el libro se analiza con mayor detalle la serie de nuevos mitos ciberculturales, que incluyen el cuerpo, el arte, la arquitectura, el conocimiento y la divinidad. También se indaga en las raíces del Ciberimperio y el "tecno-hermetismo", y se hacen propuestas acerca de cómo debe actuar el intelectual, el filósofo y el educador frente al digitalismo y sus tendencias imperialistas. Igualmente, los autores hacen un pequeño análisis acerca del uso de los géneros literarios como instrumentos de difusión y creación cibercultural.

Algo que particularmente me gustó mucho de este libro fue la inclusión de una especie de glosario, donde definen su propuesta a grandes rasgos, y lo dejan abierto para que la gente lo complemente, expanda y modifique de acuerdo con sus propias ideas.

Con el libro también se incluyó un CD-ROM que contiene artículos y textos complementarios de varios otros autores. También abrieron una página web en editorial Siruela dedicada al proyecto; pero de eso hace ya casi siete años. El sitio ya no existe y los escritores se han enfocado en otros proyectos que en muchos sentidos continúan con el espíritu de La Nueva Ciudad de Dios. En cualquier caso, las ideas esenciales de este libro siguen siendo bastante vigentes y cobran nuevos sentidos con fenómenos como la revolución opensource, la casi inminente caída de Microsoft y, en general, con los cambios políticos y económicos por los que atravesamos en estos momentos.

Realmente no había leído un libro tan estimulante en mucho tiempo. Expone ideas complejas de una manera muy clara, está firmemente clavado en la realidad, no es nada pretencioso, es erudito sin caer en la pedantería, muestra una actitud muy bienintencionada, participa del espíritu actual pero se deslinda y busca trascender el posmodernismo a través de sensatez pura. Además, incluye un centenar de referencias interesantísimas para continuar indagando en los múltiples temas que trata. Definitivamente es una lectura que recomendaría a todo mundo.

viernes, 26 de diciembre de 2008

¡Navidad!

Hoy día cada vez hay más detractores de la Navidad, quienes la consideran una fiesta degradada, con tintes religiosos obsoletos, una celebración materialista donde nos perdemos en frenesís consumistas y que utilizamos para evadir una realidad que se vuelve más cruda con cada año que pasa. Y tienen razón.

Pero, con todo, la Navidad sigue siendo un mito bastante importante dentro de nuestra cultura. Más allá del consumismo, de la nostalgia por la "magia" de aquellas festividades de nuestra niñez, del culto religioso explícito y de la evasión de la realidad, la Navidad juega un papel muy relevante en el imaginario colectivo. Su simbolismo parece trascender todas estas deformaciones, todavía siendo capaz de mover muchas fibras dentro de la mayoría de la gente.

Para comprender esto, quizás sea necesario ir a las raíces del festejo.

Los orígenes los encontramos en la antigua fiesta de Yule que se celebraba en las regiones célticas, germánicas y escandinavas, llegando tan lejos como Rusia. Los rituales de Yule son tan ancestrales que hay quienes opinan que podrían remontarse hasta un par de milenios antes de la llegada del culto cristiano. Se trataba de la celebración del solsticio de invierno, que ocurre alrededor del 21 de diciembre. En estas tierras de clima tan hostil, el sentido comunitario cobraba una importancia crucial para la supervivencia, por lo que surgió un mito que les ayudó a mantener la esperanza durante la época más difícil del año.

Justamente durante la noche más larga del año, esta gente solía juntarse para celebrar un rito donde se pedía por el regreso del sol. Las personas cortaban árboles siempreverdes (por lo general, abetos o pinos) y los decoraban con adornos brillantes. Por supuesto, estos árboles perennifolios representaban la resistencia y la continuidad de la vida; pero también eran símbolos del árbol cosmogónico solar que sostiene al mundo y que renace cada año, una imagen del héroe que triunfa en su viaje iniciático a través de la oscuridad.

Básicamente, Yule era una ceremonia de fertilidad de carácter principalmente colectivo; pero también tenía una dimensión personal. El mito del héroe se vinculaba de manera intrínseca a esta festividad, por lo que también representaba un viaje interior y personal, una confrontación del individuo consigo mismo, cuya culminación era el renacimiento a una nueva vida. Así, tras la fiesta de Yule, la gente solía intercambiar regalos como símbolos de la sabiduría adquirida tras este periodo de interiorización.

La fiesta de Yule era tan importante (se pensaba que, si no se hacía correctamente, la primavera jamás llegaría) y estaba tan arraigada dentro de estas culturas que, al momento de llegar el cristianismo a las tierras del norte, sobrevivió mediante la sincretización de creencias. De esta forma, la fiesta del nacimiento del sol pagano pasó a ser la celebración del nacimiento de Jesucristo, el nuevo Rey Sol romano.

Los actuales villancicos (los carols ingleses) son una supervivencia de los antiguos cánticos folclóricos que se hacían durante la fiesta, mientras se bailaba formando un círculo mandálico. El belén o nacimiento fue una inclusión posterior que culminó la transformación cristiana del imaginario. La figura de Santa Claus no se asimiló a la fiesta de Navidad hasta alrededor del siglo XVII. Santa Claus (nombre derivado del Sinterklaas holandés) es una de tantas mitificaciones de Nicolás de Mira (o de Bari), un santo turco que vivió en los siglos III y IV y que se hizo de una reputación por dar regalos a la gente necesitada (ponía monedas dentro de zapatos, o algo así).

Entonces, lo esencial aquí es el simbolismo de la esperanza de renovación, de la nueva salida del sol tras la noche fría, oscura y larga. Es tan fuerte, está tan arraigado en lo inconsciente colectivo que se niega a desaparecer. En este punto, podría decirse que forma parte de nuestra identidad como occidentales. Todos lo llegamos a sentir, precisamente es lo que nos conmueve y alegra tanto durante estas épocas. Charles Dickens lo sabía; basta leer el clásico Cuento de Navidad, una de las narraciones que mejor exploran y desarrollan los motivos profundos de esta celebración.

Pienso que es importante mantener vivo este mito particular. Y es que, en realidad, hoy más que nunca estamos todos necesitados de esperanzas.

martes, 23 de diciembre de 2008

Stephen King's The Stand

Recuerdo que, cuando era un niño pubescente de gustos simples, disfruté de la miniserie de The Stand. Así es que hace cosa de un año la compré a 70 pesos en un puesto de películas usadas, sólo por pura nostalgia. Chistosamente, la dejé guardando polvo durante todo este tiempo y, ahora que me decidí a verla, me dieron ganas de someterme a un transplante experimental de ojos. La verdad, no esperaba gran cosa de esta película, pero al menos esperaba algo. Stephen King nunca ha sido un escritor particularmente brillante, pero algunas de las películas basadas en sus libros me han llegado a entretener. IT, Rose Red y Cat's Eye son filmes que, aunque mediocres, cumplen con su función, sacándote una risa o dos y engañando al aburrimiento por un rato. Por supuesto que Creepshow, Carrie y The Shining (la de Kubrick), se cuecen aparte debido al sentido que le dieron sus respectivos directores; pero el caso es que, por lo general, Stephen King tiene cosas que, de alguna u otra manera, pueden resultar entretenidas y a veces hasta interesantes (sobre todo por su psicología*).

No es así con The Stand. Esto es mierda extratóxica.

Basada en el libro de más de mil páginas, The Stand es el equivalente a un baño en las heces diarreicas de cien ñus, coronado con un barril de mayonesa cosecha de 1998, los gusanos de la tumba de Fidel Velázquez y el fango ése que utilizan en los rituales del Niño Fidencio.

OK, quizás exagero, pero el punto es que ésta es una muy mala película. Déjenme explicarles.

The Stand es una miniserie en tres partes de hora y media cada una que narran el combate final entre el bien y el mal en un escenario postapocalíptico, donde una supergripa creada artificialmente en un laboratorio gringo se sale de control e infecta a la población mundial, matando al 99.9% de los seres humanos en unas cuantas semanas.

Sí, nunca habíamos escuchado algo así antes, ¿verdad?

Como sea, algunos cientos de personas sobreviven por causas aparentemente no biológicas. Todas ellas fueron elegidas por dios y por el diablo para repoblar el planeta. Pero no hay espacio para dos facciones de como 200 personas cada una en un mundo de miles de millones de kilómetros cuadrados de extensión. Tal vez sea porque todos los sobrevivientes son norteamericanos.

Nah, eso debe ser sólo coincidencia.

Hay varios personajes "importantes" aquí. Los principales son el tipo ése de CSI que parece doble de Michael Keaton, otro es un rockstar irritante, una chava que es toda ingenua y que no cumple con otro papel más que el de compañera sexual del clon de Keaton (pero que por algún motivo está presente en toda la película), un profesor universitario (el único personaje que me agradó), un sordomudo ateo, un retrasado mental, el que la hizo del Comandante Harbinger en Hot Shots! Part Deux, una vieja loca con una escopeta, otra vieja loca que es una especie de amante ambivalente del diablo, un geek enamorado de la chava ingenua aquélla (pero lleno de ira y venganza) y un demente piromaniaco conocido como Trashcan Man (el único nombre que recuerdo).

Pero los dos personajes líderes, los representantes de la santidad y la diablura, son los más chistosos de todos. Sólo vean a esta ruca:



No; en caso de que lo pensaran, ella no es el demonio. En realidad, es la "madre Abigail", una anciana decrépita de más de cien años que vive en una granja de maíz y que se la pasa hablando con Dios. O algo parecido. Ella posee la capacidad de contactar a todos los sobrevivientes "buenos" a través de sus sueños y, como Moisés, tiene la misión sagrada de conducirlos a la tierra prometida de Boulder, Colorado. ¿Por qué Boulder? Pues porque... porque... porque... ¿es un lugar bonito? Como sea, este personaje es bastante extraño y llega a tener su propio viaje al desierto, dejando a sus fieles seguidores solos nada más para resolver sus dudas personales.

Si no será una vieja perra egoísta. Regresa toda jodida y a punto de morir solamente para advertir que los malos pusieron una bomba en la casa donde se reúnen los "consejeros" del nuevo pueblo elegido. Un poco tarde; el sordomudo ateo se convierte en pollo Kentucky. Y, hablando del sordomudo ateo, hay una escena en particular que se me hizo muy antipática. El sordomudo le dice a la ruca mamona que él no cree en dios, y la vieja sólo le contesta con una risa condescendiente. Sí, bueno, después de todo lo que ha pasado -con la inmunidad inexcplicable al virus, los sueños y todo- es raro que no creyera en dios, pero ése no es motivo para burlarse de él. Eso es bastante típico del fanático religioso; no intenta comprender la posición de quien no comparte sus perspectivas, y sólo lo hace menos y se ríe de él en una triste demostración de inseguridad propia. Qué remedio, como quiera es obvio Abigail tenía sus dudas.

Pero eso no es nada. Randall Flagg -el mismísimo Lucifer y, según la explicación de Stephen King, es Hitler, Jim Jones, David Koresh, Stalin, Calígula, Torquemada, Bono, Prince y Robert Loggia juntos- es el líder de los malosos. Así es como aparece por primera vez en la serie:



No está del todo mal, con todo y efectos cheesy, especialmente cuando se ve como una sombra entre un campo de maíz y con un montón de ratas a sus pies. Sí podría ser un diablo en quien pueda creer. Pero, por desgracia, más adelante nos muestran su otro rostro:



¿Qué diablos es eso? ¿El príncipe de las tinieblas es un gringo redneck con el rostro semideforme, melena ochentera y que usa jeans, chaqueta de mezclilla y botas vaqueras? ¿Por qué retratan al demonio como un fanático de Mötley Crue? En cualquier caso, era 1994, y ya el hair rock estaba bien pasado de moda. Habría tenido más sentido mostrarlo con corpsepaint blackmetalero o como maricón rebeldoso tipo Marylin Manson. Hasta Alanis Morrisette habría sido una diabla más convincente que este tipo. Pero qué sé yo.

El detalle con este sujeto es que es un demonio muy idiota. Toda su inmemorial existencia y su experiencia boicoteando, pervirtiendo y torciendo obras buenas y divinas no parecen serle suficientes para escoger a un grupo decente de seguidores. Uno supondría que habría elegido a genios maquiavélicos, espías fríos y psicopáticos, asesinos profesionales y -¿por qué no?- a Bill Gates o a Carlos Slim, pero, en vez de ello, prefirió a un montón de monos analfabetas que sólo se preocupan por beber, coger e incendiar cosas. Hasta escogió mal a su novia, quien se terminó suicidando con un anticristo bebé en su vientre. Randall Flagg sencillamente es demasiado infantil y torpe para ser Satanás. ¿De verdad esperaban que un personaje así pudiera ser tomado en serio?



Tomando en cuenta esa última transformación de su apariencia, evidentemente no.

Bueno, para resumir lo que queda de historia: antes de morir, Abigail "profetiza" que cuatro miembros del consejo de goody goodies debe ir a Las Vegas (la capital del infierno, del vicio, del desenfreno, etc. donde viven los malos) y entregarse suicidamente a ellos en una especie de acto de fe. Los cuatro elegidos son el wey de CSI, el profesor, el rockstar baboso y un tipo gordo. En el trayecto, el de CSI se rompe la pierna en la escena de accidente peor actuada del mundo y deben dejarlo a su suerte, solito con el perro mascota del profesor (sí, obviamente el perro tiene que sobrevivir). Los otros tres se entregan a los seguidores del diablo en la escena más gay de toda la película:



Si un tipo joven con una guitarra tomado de la mano de dos hombres maduros se me acercara, yo también me sentiría tentado a dispararles. Pero no es lo que sucede. Flagg asesina al profesor porque le dijo que era un niño patético y los otros dos son llevados a la calle para una ejecución pública. Antes de eso, los mártires lanzan un grito de ayuda y un llamado a la sensatez que mueve algo dentro de uno o dos sujetos que se atreven a defenderlos. El diablo los mata. Pero luego sucede un milagro: Trashcan Man, un pirómano que se había salido de control, llega a la ciudad con una bomba atómica. Como fanático del fuego, lo único que quiere ver es la explosión más grande que pueda haber. Flagg le pide al comandante Harbinger que le dispare, pero repentinamente una mano dorada sale del cuerpo de los muertos y envuelve a la bomba, volando a todos los malos a venga a nos tu reino. El clon de Keaton es rescatado por el retrasado mental y ambos regresan junto con el perro a Boulder, y todos viven felices para siempre.

La lección última de toda la historia: a dios le gusta sacrificar gente buena nomás porque sí y matar a personas malas con bombas nucleares.

Por cierto que por ahí aparece Stephen King haciendo el papel de un pueblerino bonachón que habla, se mueve y se ve como un idiota. Es difícil determinar si en realidad estaba actuando o no.

Como sea, para los estándares de las miniseries de Stephen King (IT, The Dead Zone, Rose Red, The Langoliers) -que nunca son demasiado altos, pero al menos uno sabe que puede perder el tiempo más o menos a gusto con estas cosas- The Stand sobresale por su podredumbre exagerada. Si tuviera que escoger entre volver a ver esta serie o tragarme un lucero del alba... probablemente volvería a ver la serie, pero el punto es que sigue siendo una asquerosidad. Evítenla a cualquier costo.

P.D. ¿Cuándo podremos ver una película en donde el perro y el retrasado mental se mueran? Honestamente, el que siempre tengan que sobrevivir es uno de los clichés más irritantes en la historia del cine.

*Es en serio. A veces las películas más estéticamente chafas son las más interesantes desde la perspectiva psicológica.

martes, 9 de diciembre de 2008

The Tipping Point

The Tipping Point (traducido al español con el nombre baboso de La clave del éxito) es un libro famosísimo escrito por Malcolm Gladwell. Se enfoca en la mercadotecnia y su dinámica en lo referente a las llamadas "epidemias sociales", es decir, las tendencias contagiosas que abarcan desde la imposición de una moda juvenil hasta el surgimiento repentino de oleadas criminales. Gladwell intenta encontrar los elementos que conducen al tipping point, o punto de inflexión en que algo (una idea, una forma de vestir, un libro, una acción criminal) se esparce masivamente, de comunidad en comunidad.

La teoría de Gladwell dice que los factores clave que provocan una epidemia social son: 1) los conectores y los mavens, personas socialmente hábiles y muy bien informadas que se encargan de esparcir y promover ideas y productos novedosos, sólo porque le gusta hacerlo; 2) el "gancho", un elemento creativo inasible que hace que dicha idea o producto se vuelva atractiva o extraordinaria; y 3) el contexto en que se crea el mensaje, el cual (según Gladwell) tiene una importancia pivotal y la menor modificación que sufra tendrá un impacto gigante en las personas que viven inmersas en él.

La verdad es que el libro tiene un par de ideas interesantes, pero el resto, debo decirlo, es mierda. La teoría de este tipo se sotiene tan bien como una jirafa bailando tap sobre el pararrayos de la torre Chrysler.

Su idea acerca de la importancia los conectores y mavens en la difusión de una epidemia social parece interesante en primera instancia, pero no la fundamenta muy bien. Se basa en un montón de ejemplos aislados y trata de sostenerla enteramente sobre el experimento de los seis grados de separación; pero, obviamente, un solo experimento no basta para sacar conclusiones de este tipo. De hecho, entre la crítica que se le hace a este libro, se menciona mucho a un tal Duncan Watts, quien repitió el experimento de los seis grados de separación, pero observó que los supuestos conectores no eran cruciales para la transmisión del mensaje. De cualquier manera, aunque lo que dice Gladwell fuera cierto, en la era de la información, donde los mensajes se transmiten de manera más distante e impersonal, los mavens y conectores no serían tan relevantes para el caso.

El factor del "gancho" no es elaborado ni siquiera un poco en este libro. ¿Qué es? ¿En qué consiste? Quién sabe. Gladwell sólo dice que, para que una idea o producto pegue, debe tener "gancho". Es todo. Información obvia e inútil.

Lo que Gladwell escribe sobre el contexto, aunque igualmente tapizado de mierda, sí tiene algunos puntos atinados. Creo que lo más rescatable de The Tipping Point está en el énfasis que pone sobre la necesidad de trabajar en grupos pequeños y cohesionados; y la importancia que tienen los pequeños detalles. La psicología grupal siempre ha sostenido que (haciendo las neurosis a un lado) los pequeños grupos de trabajo son los más efectivos; y lo mismo es válido para las comunidades pequeñas. Gladwell se basa en algunos de estos estudios (curiosamente no los más importantes) y, especialmente, en la regla del 150, según la cual 150 es el número máximo de personas con las que un individuo puede mantener una auténtica relación social. Fair enough, coincido con él en este punto.

En cuanto a los pequeños detalles, Gladwell acierta y, a la vez, no. Él afirma que una pequeña modificación en el ambiente cotidiano puede hacer la diferencia en la manera en que nos comportamos dentro de él. Algo así también sucede con la publicidad: el más mínimo cambio en un anuncio puede cambiar nuestra percepción acerca del producto que vende. Por ejemplo, borrar los grafitis de los muros en un barrio y limpiar la basura de sus calles puede provocar cambios muy favorables en la actitud de la gente que lo habita. Y poner un mapa y un horario en un anuncio de vacunación puede lograr que más personas atiendan a inyectarse.

Esencialmente, el autor habla del poder que los símbolos tienen sobre la gente, pero no lo ve precisamente desde esa perspectiva, no profundiza demasiado en ello y se vale de unos pocos estudios de psicología cognitiva-conductual para formular algunas de las conclusiones más precipitadas, no fundamentadas, reduccionistas, simplonas y, en general, absurdas que he leído. Cito algunas de sus afirmaciones:

Al final, las convicciones de nuestro corazón y los contenidos verdaderos de nuestros pensamientos son menos importantes a la hora de guiar nuestras acciones, frente al peso que tiene el contexto inmediato.

O ¿qué tal ésta?

Es posible ser mejores personas si caminamos por una calle limpia o si usamos un sistema metropolitano limpio que si éstos se hallan repletos de basura o grafitis.

En algún punto incluso llega a sacar conclusiones acerca de la estructura y la evolución del cerebro humano basándose en cosas de este tipo. El retrato que hace del pensamiento humano es de una cosa moldeable como la plastilina. Afirma que las emociones y los principios éticos pasan a segundo plano con respecto al contexto, al punto que una calle limpia nos puede cambiar en lo más íntimo y convertirnos en excelentes personas. No va a las causas profundas de los sentimientos y tampoco se molesta en indagar un poco más en qué consisten exactamente las convicciones y los principios éticos. Le encanta patinar sobre la superficie y cree haber encontrado el hilo negro por ahí, rebuscando entre datos evidentes. Bullshit pura.

En fin, olvidé mencionar que, entre lo rescatable, también está el capítulo acerca del tabaco y los fumadores, aunque haya hecho un perfil muy insultante del fumador. Pero qué weba hablar de eso.

Como sea, las ideas principales de The Tipping Point no son cosa del otro mundo y se podrían resumir en 10 páginas. Las otras 290 páginas del libro sólo contienen ejemplos y casos concretos. El amigo que me recomendó esta cosa me dijo que lo interesante no eran tanto las ideas como los ejemplos, y creo que tiene razón. Al menos entretienen y pueden ser objeto de reflexión. Pero, la verdad, por momentos sí me sentía algo confundido y perdido entre tanto ejemplo. Esto puede ser algo un poco engañoso, pero estos ejemplos sólo los utiliza para describir las ideas; en manera alguna pueden fundamentarlas.

A final de cuentas, el libro podría valer la pena sólo por los ejemplos aislados y una que otra idea medio atinada. El resto está muy enmierdado y debe ser visto con cautela.

martes, 25 de noviembre de 2008

Mito y religión, parte 1

A mí me gusta definir al mito y a la religión en un sentido amplio, que vaya más allá del mero fenómeno del rito, el dogma y el culto a imágenes concretas. En los estudios especializados se puede definir al mito de una forma más específica, como una narración que fundamenta los orígenes del universo; y a la religión como el culto que se desarrolla a partir de dicho mito (si no recuerdo mal, más o menos así los define Eliade). Pero, de una manera mucho más general, yo creo que también sería justo pensar en ellos como fantasías que intentan otorgar sentido a la existencia misma.

Claro que, si se lo toma de esa forma, el sentido de lo mítico abarcaría todo tipo de ideas, porque, en realidad, habría una identificación plena entre mito e idea. Toda forma de pensar, filosofía, ideología, teoría científica, etcétera, caería dentro de la categoría de lo mítico, pues mediante ellos justamente se trata de encontrarle un sentido a las cosas.

Pero, por otro lado, lo religioso parte de una experiencia numinosa. Todo mito, idea, imagen o fantasía surge de la revelación psíquica o imaginativa; pero la experiencia religiosa tiene una fuerza muy superior, que posee una poderosa cualidad estética y hace que el hombre sienta algo que se encuentra muy por encima de él mismo. Este sentido de lo "divino" se manifiesta de diferentes maneras (visiones extáticas, sueños, meditación, revelación súbita) y se cristaliza de muchas formas: religión institucionalizada, creación artística, nacionalismos, movimientos sociales, etc.

Los llamados mitos superiores justamente tienen que ver con esto que va más allá de uno mismo y que comprende los reinos de lo material y de lo inmaterial. Normalmente, lo que se intenta hacer con estos mitos es llenar un sentimiento de vacío existencial que, al parecer, es arquetípico; en el fondo, todos nosotros sentimos que hemos perdido algo y que debemos recuperarlo, como evidencian centenares de mitos que comparten el motivo de la "caída de la gracia". Los mitos precisamente los creamos para llenar el hueco y encontrar un sentido que, según los existencialistas, no es inherente al mundo, porque debemos construirlo. Pero si el universo no tiene un sentido inherente, ¿por qué nos molestamos en buscarlo, en primer lugar? Quizás, dado que esta búsqueda parte de la revelación, este sentido esencial o inherente no sea inexistente, sino que meramente se encuentre oculto. Al menos es lo que me gusta pensar.

En cualquier caso, el problema con los mitos surge de una incomprensión de su propia esencia. Los mitos son imágenes, ideas puramente dinámicas; ciertamente poseen un núcleo arquetípico, pero son por completo relativos a la situación concreta en que se hacen presentes. Por lo tanto, el peligro está en su literalización. Igualmente, siempre se deben tomar en un sentido global. Por ejemplo, si se literaliza demasiado el sentido espiritual de un mito, se estaría descuidando el lado material (como sucede, por ejemplo, en la India, donde la forma de pensar tan espiritual ha tenido consecuencias muy severas en la sobrevivencia física de sus habitantes); y si, por el contrario, se descuida la parte espiritual, lo que se obtiene es una ideología disfuncional, como el ejemplo más evidente: el materialismo histórico.

La literalización del mito surge de la corrupción anímica, de la deformidad psicológica. Las mayoría de las ocasiones ocurre a causa de una identificación de las persona con la imagen mítica, cosa que, en psicología junguiana, se le conoce como "posesión arquetípica". Cuando esto sucede, el complejo neurótico tuerce el mito a su conveniencia, convirtiendo a una perspectiva particular en dogma, como una forma de defensa ante miedos profundos que surgen a causa de deformaciones afectivas en la vida temprana de las personas. Cuando estas neurosis se encuentran generalizadas en una comunidad, entonces surgen los desastres sociales, incluidas las dictaduras, las guerras, la lucha de clases, y todo lo demás.


En fin, ya me cansé de escribir y, la verdad, no sé cuál era mi punto en todo este discurso. Imagino que sólo quise aclarar mis ideas más básicas acerca del mito y la religión, aunque ciertamente podría seguir y seguir sin saber muy bien dónde toparía. Así que mejor le pongo al título de esta entrada un "parte 1", porque bien podría hablar de esto otra vez. O quizás no, todo depende de mi humor.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Cambios

Este año he leído muy pocas cosas. Desde que me gradué en diciembre pasado, apenas he agarrado un libro. Mis lecturas de ficción de este año solamente han sido cuatro: tres de Fred Vargas y una de Jesús Ferrero. Y mis lecturas académicas han consistido en simples revisiones de libros que ya he leído y que estoy utilizando para mi proyecto de investigación, además de uno que otro artículo y ensayo corto.

Obviamente, en todo esto ha tenido mucho que ver lo harto y fastidiado que terminé después de pasar 5 años estudiando letras. Haciendo cuentas, los cursos que realmente valieron la pena para mí caben en dos semestres de carga ligera; el resto lo considero completamente prescindible y bastante inútil. En cualquier caso, la aproximación psicológica a la literatura la aprendí por mi cuenta y, aunque hubiera elegido un enfoque lingüístico o sociológico -que son los que predominan en la facultad-, realmente la escuela no me habría ayudado demasiado.

Así que por un lado está el hartazgo, pero por otro están también la flojera, el estrés y mi proyecto de investigación (si tengo algún pendiente académico, nunca me siento a gusto leyendo cosas aparte). A propósito del proyecto, ya estoy por terminar el cuerpo principal y espero tenerlo listo a más tardar en enero. En este punto, ya he perdido mucha emoción por este trabajo y se ha vuelto más una carga de la que quiero deshacerme lo más pronto posible.

Estoy desilusionado. Por supuesto que la beca que me dieron para hacer el proyecto forma parte de un programa que simplemente le sirve a la Uni para dar la falsa impresión de que ahí se fomenta la investigación. Y por supuesto que la preocupación principal de casi todos los doctores y académicos de la facultad es ensanchar sus egos y crear una imagen favorable de sí mismos como estudiosos. La investigación en sí es secundaria, una herramienta para alcanzar reconocimiento, y nada más.

Mi proyecto trata de literatura infantil, psicología junguiana y una especie de biblioterapia. No es precisamente un trabajo original -Gringolandia y Europa están llenos de ellos-, pero al menos los textos y autores que abordo no han sido considerados por el mundo académico (y de verdad merecen ser estudiados) y, en estas tierras de salvajes, la psicología analítica y el enfoque terapéutico de la lectura no caería del todo mal. Así que pienso que en realidad estoy haciendo una pequeña contribución. Pero, con toda seguridad, al menos la comunidad de las letras lo va a ignorar (por ser demasiado "raro", complicado y desconocido para ellos; ya me he topado con DEMASIADA oposición). Quizás tenga una mejor aceptación entre los psicólogos, pero no estoy muy seguro, porque Jung no tiene muy buena fama en general.

Entonces, básicamente, mi trabajo es como una botella arrojada al océano, que se la pueden comer los peces.

Mi carrera académica es una farsa. Tengo planeado entrar a maestría el año que entra, pero no me siento demasiado motivado. Voy a gastar tiempo y dinero solamente para obtener un papelito que me acredite como estudioso con suficiente nivel para cursar un doctorado en 500 universidades extranjeras. Wow. Cualquier pinche burro fantoche puede hacer eso. Y hay muchos de esos, la verdad. Ningún papel opalina con las firmas de tipos que ni conoces te va a hacer más listo o sabio. Algunos de los mejores maestros que tuve en la universidad solamente tenían la licenciatura; lamentablemente, nunca les permitieron crecer justamente por eso, por no tener estudios avanzados ni suficientes publicaciones.

Como sea, estudiaré la maestría y luego algún doctorado. Mi ambición no es mucha: sólo quiero ser maestro. Y, para ello -especialmente con las condiciones que pienso exigir- necesito mis papeles opalina con las firmas de un montón de directivos mediocres, personas desconocidas a las que no les intereso, ni ellos a mí.

Mi vocación es lo académico, pero no quiero terminar atado a instituciones educativas durante años, que apenas me van a dar de comer y ni tiempo me van a dar de vivir. Trabajo en una de estas instituciones y créanme que da miedo ver a tanta gente con depresiones anaclíticas y con defensas compulsivas. Es realmente triste.

Así que, como esa opción está descartada, debo buscar alternativas. Si no quiero estar amarrado a instituciones, necesito la libertad financiera. Entonces, ése es el primer paso, crear un sistema que me genere un ingreso mayor a mi gasto y que tienda hacia la automatización, de manera que me dé el suficiente tiempo para dedicarme a lo que realmente me interesa. Lo chistoso es que para hacer esto ni siquiera se requiere de formación profesional; como me dijo un amigo, no es más difícil que jugar un RPG. Lo que hace que parezca tan complicado es, más que nada, el prejuicio, el marco de pensamiento, y el temor a la jodida inversión de dinero. Pero me voy por las ramas.

Como sea, ésa es mi prioridad ahorita. Supongo que eso también influye en mi desgana por el proyecto y mis estudios: mi trabajo de investigación en parte representa una etapa de la que quiero salir, aunque por lo mismo también es importante que la termine como es debido. Ya estuve demasiado tiempo encerrado en el mundo de las ideas; apenas me dirijo hacia el práctico, hacia el de la acción, aunque, claro, las ideas son parte de mí y es imposible que las abandone.

En fin, estoy seguro de que, una vez que termine el proyecto, regresarán mis ánimos y volveré a leer y estudiar por el gusto de hacerlo. Quién sabe, quizás hasta llegue a sentir algo de emoción (ligera) por la maestría. Supongo que todo depende de cómo me salgan las cosas en el corto plazo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

The Dead Brothers

Descubrí a The Dead Brothers hace poco y me he enamorado de esta banda suiza. Tocan un híbrido raro entre country, folclor de la Europa Oriental mediterránea, rock 'n roll, jazz, blues y swing. Emplean tubas, trombones, saxofones, trompetas, acordiones, mandolinas, banjos, guitarras eléctricas y acústicas, piano y una buena variedad de instrumentos regionales. Su música es oscura y algo vaudevillesca, por lo que no sorprende que se mencione su nombre en diversas escenas musicales y que hasta sea uno de los grupos favoritos de Tom Waits.

En fin, como no quiero espantar a nadie, aclaro que, cuando digo que tocan country, no me refiero a música homo-macho-erótica de vaqueros como Roy Rogers o Tex Williams; el sonido de The Dead Brothers es un folclor semi-bluegrass meláncolico y oscuro, más "indie" y espiritualmente más afín a la música de bandas como Sixteen Horsepower o Woven Hand (los únicos grupos de "country" que me han llegado a gustar, aparte de The Coffinshakers).

Hasta ahora han sacado sólo cuatro álbumes y admito que el primero, Dead Music for Dead People, no me entró demasiado. Tiene mucho rockabilly para mi gusto. A su favor puedo decir que es música original y creativa, que las canciones más europeas son divertidas y agradables y que escuchar una versión de "Bésame mucho", cantada a través de un megáfono y en un idioma que no logro reconocer, ciertamente tiene su encanto. Pero, en general, no me pude conectar muy bien con este disco.

Por otro lado, el segundo álbum, The Day of the Dead, es una historia distinta. Éste es más circense y carnavalesco, todavía más variado que el anterior, con un rock oscuro muy extraño y hasta con un cover de "La Paloma" en alemán. Es un álbum bastante sólido y memorable, donde prestaron mayor atención a los pequeños detalles, notas aisladas, arreglos y sonidos ambientales. Les quedó muy bien, la verdad.

No he escuchado Flammend Herz, un soundtrack que hicieron para la película del mismo nombre, la cual, según leí, trata acerca de personas ancianas cubiertas de tatuajes. Sí suena como algo apropiado para este grupo.

Como sea, para mí, su obra maestra es Wunderkammer. Ya le he dado al menos un par de docenas de escuchadas a este disco y simplemente no lo agoto. Es genial, todavía más oscuro que los anteriores. Algunos tracks tienen un tono de desolación muy penetrante ("Time Has Gone", "Just a Hole") y una morbidez rara que es capaz de imponer atención ("Trust in Me"). Los temas sentimentales son realmente efectivos, y abarcan desde la euforia del enamoramiento ("Am I to Be the One?"), hasta la desesperación a causa de una obsesión donjuanista ("I Can't Get Enough") y, claro, el desastre emocional ("Just a Hole"). En cualquier caso, es bueno ver que no todo se lo toman demasiado en serio, y hay algunas piezas bastante cómicas y divertidas, como "Greek Swing" (que es precisamente un instrumental swing con tonos de folclor griego) y "Mustapha" (una canción árabe chistosa y pegajosa). Realmente me gusta mucho este disco.

Si les interesa escuchar los álbumes, aquí pueden bajarlos:

Wunderkammer
The Day of the Dead
Dead Music for Dead People


Y éste es un video para "I Can't Get Enough":

martes, 11 de noviembre de 2008

Dos filmes animados

A Scanner Darkly. Agarré esta película más que nada porque la encontré a 45 pesos y, aunque en general no me gustan los filmes de junkies, quise darle una oportunidad. Después de todo, está basada en una novela de Philip K. Dick y, aunque no he leído nada de él, sólo escucho buenas cosas de sus obras y me gustó la película de Blade Runner. El tipo que dirigió esto es el mismo de Waking Life y también aquí utiliza la animación por rotoscopio con ese estilo medio onírico, el cual supongo que es apropiado, porque da la impresión de que la película es un trip de ácido continuo. Pero, la verdad, no me gustó mucho. Es pretenciosa e intencionalmente no se le dio mucha propaganda, con la finalidad de convertirla una especie de obra de "culto", similar a Waking Life, a pesar de que incluye a actores bien conocidos. Como que intenta darle mucha profundidad a los asuntos que trata, pero la verdad es que no lo logra. Los temas ya son algo trillados a estas alturas: confusión de realidad y fantasía, escisión de la personalidad, relaciones decadentes entre junkies, la destrucción de un hombre por parte de otros para lograr un "bien mayor", etc. Los twists son inverosímiles y lo único que esta cosa consigue hacer bien es crear una imagen de un trip alucinógeno que consume por completo al drogadicto. Pero, por lo demás, equis.


Batman: Gotham Knight. Éste sí me dejó feliz. Incluye 6 cortos de alrededor de 12 minutos cada uno, que cuentan historias situadas entre Batman Begins y The Dark Knight. Aquí participa David Goyer -uno de los guionistas de esas dos películas- además de Josh Olson (A History of Violence) y otros escritores de cómics con cierto reconocimiento, como Brian Azzarello, Greg Rucka y Alan Burnett. Cada corto tiene su estilo propio y todos ellos fueron dirigidos por japoneses, así que pueden estar seguros de que sí hubo inversión en calidad aquí. Como las películas, tienen su profundidad, aunque no pretenden mucho: en un corto, Batman es visto a través de los ojos de unos adolescentes (como mito y como hombre); otro indaga un poco más en el pasado de Bruce Wayne y el entrenamiento que llevó con una mujer faquir para poder controlar su dolor; también se ve a Batman a través de los ojos de los subordinados de Jim Gordon; y, para quienes esperaban ver más de Scarecrow, aquí vuelve a aparecer junto a Killer Croc. Sí hay algunas inconsistencias con respecto a la historia que siguen las películas (en algunos episodios Batman utiliza un traje blindado y en otros usa vil tela; y, según uno de estos cortos, Bruce Wayne utilizó su nombre y dinero mientras entrenaba en el extranjero, cosa que contrasta con lo ocurrido en el primer filme), pero sólo son detalles sin importancia. En general, estos son muy buenos cortos y, siendo Batman mi héroe favorito desde la infancia, los disfruté mucho.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Obama es rey, Mouriño es cadáver

He estado visitando algunos foros gringos sólo para ver las reacciones de la gente ante la elección de Obama como presidente. Muchos están totalmente eufóricos. Me sorprendió demasiado ver a personas inteligentes y pensantes admitir que lloraron de felicidad por los resultados, y decir que por fin tienen un presidente del que se sienten verdaderamente orgullosos. Y, al parecer, estaban sobrios.

El problema con todo líder carismático es que, si las cosas se empiezan a poner feas, toda esa fe entusiasta y esas esperanzas exaltadas automáticamente se transforman en un odio descontrolado, obstinado y devorador. Después de que George W. le dio un golpe mortal a la economía gringa, los enemistó con medio planeta y mató a varios cientos de miles de personas, toda la gente volcó sus ilusiones en la figura de una persona joven (para correr una candidatura presidencial, como quiera), lista, idealista y, eh, negra. Sí, créanlo o no, el color de su piel tuvo mucho que ver; inconscientemente, representa una imagen de lo reprimido, de lo oculto y perseguido. En muchos sentidos, Obama simboliza lo que Bush no es. Pero, luego, ésa solamente es una imagen.

El caso es que la situación de Obama es verdaderamente precaria. La recesión ya dio sus primeras muestras fuertes en la banca y el sector financiero, pero falta que se refleje en la economía cotidiana de la clase media. Eso normalmente ocurre unos cuantos meses después del derrumbe financiero, así que Obama comenzará su gestión con millones de gringos que, casi de la noche a la mañana, se encontrarán con que simplemente no pueden mantener su estilo de vida.

Tomando eso en cuenta, ¿por qué chingados hay gente que quiere ser presidente? No me cabe en la cabeza.

En fin, si yo fuera gringo, habría votado por Ralph Nader. Mucha gente dijo que se indignó y perdió su respeto por él cuando le dijo "Tío Tom" a Obama, hace un par de días. ¿Y yo por qué me cagué de la risa? Ay, los gringos y sus sensibilidades raciales...

Como sea, Nader será un viejo amargado, mamón y obstinado, pero sin duda tenía las mejores propuestas. En realidad, siempre las ha tenido. Y, de cualquier forma, en un año o menos habrá gente diciéndole cosas mucho peores a Obama. Es tan predecible: todo se va al infierno por pura inercia, y luego la gente dice, "ya ves, eso nos pasa por haber votado por el negro".

No es que Obama me caiga mal; sin duda es mejor que esté él ahí que McCain (o que la fascistoide Hillary, para el asunto). Pero es sólo que no va a poder hacer gran cosa. Todos lo consideran una especie de reencarnación de Franklin Delano Roosevelt, pero la verdad es que los EU de A ya están más allá de toda esperanza de redención. Ni siquiera un Jesucristo de la vida real que cure ciegos y camine sobre el agua podría ayudarlos.


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Y se murió Mouriño, en un accidente brutal. Pero, la verdad, siento más lástima por la gente que iba pasando por Chapultepec que por Mouriño. Imagínense salir de su depa para ir al 7 y, de repente, un jet les cae encima. Personas totalmente inocentes, aplastadas y achicharradas. ¿Mouriño qué? Por mamón que se escuche, el mundo no se quedó más pobre sin él. Un político sociopático se va, otro más lo reemplazará. Y el planeta seguirá dando vueltas.

Según afirman, ya se aclaró que la causa de la caída fue una torpeza del piloto, quien no bajó la velocidad al estar detrás de un Boeing, y la turbulencia del avionzote sacó al Learjet de control, despresurizó sus turbinas y lo demás fue gravedad. Por su parte, la torre de control tampoco cumplió, pues debió ordenarle al Learjet que se saliera de la trayectoria y volviera a iniciar el decenso.

Como quiera, es natural sospechar de un atentado. Después de todo, ahí iba el secretario de gobernación y un exzar de las drogas. Pero quién sabe.

La situación de México se pone cada vez más extraña.

Ah, y olvidaba decir lo chistosa y triste que estuvo la cobertura del accidente por parte de los medios. Así es como yo lo vi.

En Multimedios:

CIRO GÓMEZ LEYVA: Seguimos esperando declaraciones de las autoridades que nos esclarezcan lo sucedido en este accidente donde perdió la vida el secretario de gober... *gemido* ... nación. Juan Camilo Mouriño murió... *gemido* *cierra los ojos* *agita la cabeza rápidamente* *contiene las lágrimas*

Ok, que un periodista llore por algo así no sólo es inverosímil, sino enfermizo. Pero es comprensible: la inestabilidad mental y emocional es una consecuencia muy lógica de ese estilo de vida. Mejor vamos a ver cómo lo hace TV Azteca:

JAVIER ALATORRE: Este "accidente" -todavía se le llama así- ocurrió poco antes de las 19 horas. Hay testigos que afirmaron ver que caía una bola de fuego del cielo, por lo que se puede poner en tela de duda la hipótesis del accidente.

Sí, tus conocimientos de aeronáutica son tan chingones que te basta con sólo saber que cayó una bola de fuego del cielo para afirmar con toda seguridad que no fue ningún accidente. Antes no dijiste que era una señal del Apocalipsis. Sigue así, idiota, infundiendo miedo en la gente sin sustento alguno. Bueno, quizás Televisa no lo haga tan mal:

ADELA MICHA: Vamos ahora con nuestro corresponsal que está en el sitio del accidente.

CORRESPONSAL: Sí, Adela, hasta el momento se reportan 8 muertos y... ¡íjole! enfrente de mí hay un cuerpo totalmente calcinado y como que le quedaron pelos largos en la cabeza; creo que era una mujer...

ADELA Y COMPAÑÍA: ¡NO, NO! ¡POR FAVOR, NO HAGAS REPORTES DE ESO!

Sin comentarios.

¿Existe algún noticiero objetivo por ahí? ¿No? Bueno, mejor apago la tele y me preocupo por cosas más trascendentes en mi vida.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Opium


Opium es la segunda novela que publicó Jesús Ferrero, en 1985. Según se afirma en la cubierta, esta edición de 2004 que leí está revisada por el autor y se puede considerar una reescritura definitiva. No he leído la edición vieja, pero, en cualquier caso, esta novela realmente es buena.

Opium cuenta una historia amorosa situada en un par de pueblitos por la frontera chino-tibetana, a principios del siglo XX. Es una novela bastante corta, de menos de 150 páginas, pero Ferrero se las ingenió para desarrollar a una gran cantidad de personajes de una manera extraordinaria, en un espacio tan pequeño.

La protagonista es una muchacha llamada Opium; alrededor de ella se desenvuelven y entrelazan las historias de varios otros personajes, y debo decir que todas ellas tienen un impacto genial. Aquí uno le puede echar vistazo a las almas de bandidos, monstruos cínicos, proxenetas, padres fracasados y gente que es arrastrada, en contra de su voluntad, hacia un mundo perverso. Créanme que son personajes difíciles de olvidar. Por cierto que la idea del destino está presente a través todo el relato; en realidad, se trata de una auténtica tragedia griega, como le gusta hacerlas a Ferrero.

Según esto, la novela trata más acerca del deseo que del amor, y creo que eso es correcto en su mayor parte. La imagen principal aquí es la de un ideal difuso encarnado por Opium, al que todo mundo quiere acceder, en diferentes sentidos. El problema es que la mayoría de la gente intenta agarrarlo por la fuerza y mantenerlo bajo su control, y ahí tienen el origen de su tragedia. El erotismo y la sensualidad son los temas principales de esta obra, y son manejados con tanta poesía como filosofía. A pesar de lo corta que es y de lo rápido que se pasan las páginas, emocionalmente es una novela densa y que en todo momento hace que uno reflexione en mil cosas distintas.

Uno de los méritos más grandes que encontré en Opium fue la forma en que describe cómo se tocan los opuestos: la más pura sensualidad y deseo carnal pueden abrir paso a una unión trascendente. Lo terrenal y lo espiritual se fusionan de una manera tan natural y tan poética que realmente logra hacer que algunas cosas se muevan dentro de uno. No creo que haya alguien que pueda permanecer indiferente a una novela así (y, si lo hay, debe ser un completo cretino con el espíritu congelado). Esta obra no describe otra cosa que el tan buscado y complicado mysterium coniunctionis, el ideal último al que, de una u otra manera, todos aspiramos.

Así que ciertamente recomiendo mucho esta pequeña novela.

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Qué clase de posmoderno soy?

Cuando estaba estudiando en la facultad, varios de mis maestros izquierdosos y ultrasociológicos se quejaban de que la juventud de hoy día es apática, ignorante, egoísta y valemadrista. Se ponían todos nostálgicos a recordar su época setentera, cuando según esto existían ideologías sólidas y los jóvenes se preocupaban por mejorar su entorno social.

Yo les decía que todo eso era un montón de mierda. Después de todo, los güercos de hoy son los hijos y los nietos de aquellas generaciones, así que lo primero que deberían preguntarse es qué falló con ellos mismos y con su supuesto espíritu revolucionario y transformador.

Siento que nunca les caí muy bien, la verdad.

Según parece, el posmodernismo surgió del fracaso y la confusión ocasionada por la polarización de ideologías durante Guerra Fría, por el autoengaño de las causas revolucionarias brotadas del odio y por el desbalance autodestructivo sobre el que se funda la era de la información. El resultado consiste en nuevas generaciones que viven en una especie de limbo esquizoide y bastante suicida.

El otro día vi que una de mis amigas de Facebook se unió a un grupo llamado "YO NACI entre 1980 y 1989!! LA ULTIMA GENERACION CUERDA!!". Según ella, entre los ochenteros nació gente sin posmodernos en sus filas. Yo digo que quizás, si se trata de personas que viven en un pueblo apartado en la Sierra Occidental o en una tribu amazónica o algo. Pero, afrontémoslo, somos Generación Y, no podemos escapar al espíritu colectivo posmoderno.

Pero podemos escoger cómo manejar nuestra situación particular, como quiera.

Por un lado, no voy a negar sentirme perdido, solo, asustado y confundido en un mundo que pretende relativizarlo todo a favor de intereses egoístas. Eso está chafo, y no me voy a saltar al vagón de sonsos que se la pasan discutiendo significantes sin significado. Pero, por otra parte, tampoco quiero refugiarme en un búnker narcisista, como lo hacen muchos de los supuestos opositores del posmodernismo.

Pongo por ejemplo a Ernest Gellner, particularmente a su libro Posmodernismo, razón y religión. Lo leí hace algunos años y me gustó mucho, especialmente las partes que hablan del Islam y del pensamiento posmoderno. Me reí mucho de sus comentarios mamones y la manera en que deja a los filósofos y antropólogos posmodernos, como viles palos de gallinero. Básicamente, dio a entender que esos tipos están atrapados en un bucle "narcisista-hermeneutista" en donde se la pasan hablando de una forma imposible de entender acerca de su propia angustia por no poder entender nada. Según Gellner, a todo le ponen el prefijo meta- y el objetivo más preciado de todos esos intelectuales es sacar artículos hipercomplicados y sin sentido alguno, pero que apantallen a la gente y les permitan obtener plazas de profesor numerario en universidades distinguidas. Y la verdad es que tiene razón.

Pero hubo una parte de su libro con la que simplemente no pude estar de acuerdo. Él propuso, como alternativa a la religión institucional, al ateísmo y al agnosticismo, un "racionalismo ilustrado", firmemente basado en hechos coherentes y observables, que nos permita mantener la objetividad frente al fenómeno religioso.

Una vez más, ¡qué pinche risa con eso! Se la mamó.

Lo único que propuso ahí fue una especie de agnosticismo elitista: "puede ser o no puede ser, quién sabe, la diferencia es que mi opinión es más culta que la de los demás". Así es que, por más que le tire al posmo, Gellner probó estar atrapado en el mismo bucle de la conciencia de sí que analiza a una conciencia de sí, y de ser tan narcisista como sus adversarios posmodernos. La única diferencia con respecto a ellos es que al menos él intenta llegar a algún terreno firme, aunque en realidad le sea imposible lograrlo. Así que, por lo menos, Ernest tendría que admitir (en el hipotético caso de que siguiera vivo; acabo de darme cuenta de que lleva 13 años muerto) que de cierta forma también él participa del espíritu posmoderno.

No hay salida, no se puede escapar del espíritu colectivo. Por cierto que C. G. Jung lo repitió varias veces, con todo y que sus ideas no han sido del todo comprendidas hasta la fecha.

Entonces, yo no voy a negar formar parte del mundo posmoderno. Nací en la década de la caída del muro, he crecido en los inicios de la era de la información. No lo puedo evitar. Estoy perdido, solo, asustado y confundido, al estilo posmo. Pero, como dije, la diferencia estaría en cómo maneje estos sentimientos. Tengo mis propias ideas y creo que el núcleo básico de mi filosofía personal ya está formado, así que al menos tengo algo de que agarrarme. En mi opinión, el desarrollo individual (y dije individual, no individualista; es decir, la comprensión de la propia subjetividad, que implica la visión de un centro firme, si bien paradójico) es lo único que ha podido marcar la auténtica diferencia, en todas las épocas. Así que ahí está un camino universalmente probado. Hay que seguirlo.

Ah sí, feliz Halloween, por cierto. Perdón por perturbar a tu fantasma, Ernest, no lo hice en mal plan.

jueves, 30 de octubre de 2008

Porqué NO quiero que cremen mi cadáver

La cremación de cadáveres es de lo más usual hoy día. Mucha gente elige ser cremada, principalmente, porque no les atrae mucho el proceso de putrefacción, porque la cremación supuestamente es más limpia o porque desean tener un funeral poético donde esparzan sus cenizas en el océano o en algún otro lugar de valor especial para ellos.

Bueno, cuando yo muera, no quiero que me metan al horno. Mis motivos:

1. La cremación, en términos simbólicos, representa una ansiedad por entrar en el olvido. Nuestro cuerpo es aquello que simbólicamente nos ata a este mundo, y el querer deshacernos de él significa que existe una urgencia por apartarnos de aquí cuanto antes, de que nuestros familiares y seres queridos "superen" nuestra pérdida lo más pronto posible. Eso está de la chingada. Lo siento, pero al olvidar a los muertos nos distanciamos de nuestra propia humanidad, de nuestra capacidad para establecer relaciones profundas con los otros. Es justamiente el miedo a la pérdida lo que propicia este tipo de mecanismos de defensa y yo, en lo personal, pienso que la mejor manera de lidiar con esta realidad es afrontarla como es. Eso de esparcir las cenizas en el mar se me hace nefasto; el mar justamente representa el caos primordial, la indiferenciación. Básicamente, da a entender: "ya no quiero saber nada de este mundo, no lo disfruté y no le encontré sentido alguno". Yo no quiero dar ese mensaje final.

2. Quiero que mi cuerpo se pudra y descomponga, que se llene de gusanos y suelte nutrientes. Quiero formar parte del ciclo de carbono, que mis restos ayuden a otorgar nueva vida, en vez de permanecer estériles, como ceniza. Por eso mismo me rehuso a ser embalsamado. Sí, aunque apeste. Que se aguanten durante el velatorio.

3. Siempre existe la posibilidad de que regrese como un zombie. Bueno, no realmente, pero vaya si estaría chido que sucediera.


Así que eso es eso. Como sea, me agrada la idea de que mi esqueleto permanezca ahí durante siglos y siglos.

jueves, 23 de octubre de 2008

Incertidumbre económica, futuros orwellianos

Hace unos días, comenzó a circular mucho un video de un tipo histérico llamado Hal Turner, en donde, según esto, desvelaba el plan malévolo de los EU de A para desintegrar el dólar e imponer una nueva moneda, el amero, que también sería utilizada en Canadá y México, de la misma manera en que el euro se utiliza en Europa. Éste es el video:



En realidad, la moneda que ahí muestra es falsa, un modelo que un diseñador de nombre Daniel Carr sacó a la venta hace cosa de un año o más. Éste es el diseño:



Ésa es una moneda idéntica a la que mostró Turner y, como se puede ver en la parte inferior izquierda de la cara del águila, hay un DC estilizado, que es la firma del diseñador, un detalle que Turner no mostró. Eso me hace pensar que: 1) Turner es un tipo lelo que no posee la capacidad para hacer una búsqueda de 2 minutos en Google; o 2) es un farsante plenamente consciente de lo que hace.

Además, ese tipo de discurso, con frases como "me acaban de confirmar" y otro tipo de afirmaciones categóricas que no muestran sustento alguno, no es confiable el 100% de las veces.

Por otro lado, ese sujeto parece creer cada palabra que dice. Y a lo mejor es así, al menos en parte.

Ahora, acerca de las conspiraciones secretas:

Turner podrá ser demasiado extremista con lo que dice, pero honestamente pienso que sí hay bases para estar alarmados. La Unión de América del Norte es una consecuencia bastante lógica de la era de la información, y es una idea que se ha manejado desde la caída del muro de Berlín. El TLC fue el primer paso hacia ella. De hecho, es algo inevitable. Va a pasar. Quizás no el año que entra, pero sí más pronto de lo que nos gustaría esperar.

Las sociedades secretas existen desde que el hombre es hombre y no me sorprendería que el llamado grupo "Buildover" -cuya sola mención suele hacerse en susurros (no bromeo)- sea real. Su objetivo, según los conspiracionistas, es, como en las caricaturas, dominar el mundo. Supuestamente, el caos económico es una estrategia cuidadosamente diseñada para empujar la guerra y la psicosis colectiva, y así poder orillar a las masas a aceptar nuevas reglas, que comenzarían en el ámbito económico y culminarían con la implantación del Vchip en la población. Este VChip es un dispositivo tan pequeño que se puede injertar vía inyección y en él se encontraría contenida toda nuestra información personal: nombre, dirección, cuentas bancarias, estado de crédito, propiedades, cuenta de Google, etcétera, y aparte podría localizarnos dondequiera que estemos en este planeta. Éste es otro video famoso que habla sobre el tema:



Francamente, como están las cosas, pienso que vamos encaminados hacia esa dirección, que podría culminar en un mundo totalmente orwelliano o huxleyano. Es el sentido más lógico que puede seguir una sociedad de masas sobrecargada con información y más despersonalizada que nunca. También tengamos en cuenta factores catastróficos como el agotamiento del petróleo, el calentamiento global, el incremento constante y excesivo de la población humana, la acumulación de basura, la desforestación y el agotamiento de alimento, así como la posible extinción de una cantidad horrorizantemente enorme de especies animales y vegetales. No hay precedente histórico para lo que vivimos y lo que viene. Da miedo tener hijos.

Sí, el sueño psicopático de toda persona con un yo inflado a extremos casi psicóticos precisamente es dominar el mundo. ¿Y cuánta gente hay así hoy día? Como dije, me da miedo tener hijos. Pero luego, son tantas las variables a considerar que sencillamente no podríamos estar seguros de nada. Lo mismo puede suceder lo peor o una situación mucho más impredecible, quizás no necesariamente para mal. No se puede subestimar el poder de lo inconsciente colectivo. Como sea, lo único que nosotros, hombres comunes, podemos hacer es esperar y ver, tratando de prepararnos tan bien como nos sea posible.